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Una comedia de intrigas en medio de un mundo en vías de extinción

El director Wes Anderson, ganador del Gran Premio del Jurado en Berlín, se inspiró en la atmósfera de las novelas de Stephan Zweig.

Jueves 20 de Marzo de 2014

El particular universo visual de Wes Anderson y un elenco multiestelar encabezado por la elogiada actuación de Ralph Fiennes sobresalen en la tragicomedia "El Gran Hotel Budapest", que se estrena hoy en Rosario.

La película retrata las aventuras de Gustave H. (Fiennes), un ex botones y actual conserje del exclusivo The Grand Hotel Budapest. En una época de entreguerras, Gustave entabla amistad con Moustafa, un joven empleado al que toma como su protegido. Pero cuando en el hotel ocurre el robo de una pintura renacentista, todos apuntan a Gustave, en un relato de intrigas con el enrarecido clima político de la época.

El filme, por el cual Anderson recibió un Oso de Plata y el Premio Especial del Jurado en el último festival de Berlín, tiene el sabor nostálgico de la vieja Europa retratada por Stefan Zweig, en el que el director de "Los excéntricos Tenenbaums", "Un reino bajo la luna" y "Viaje a Darjeeling", entre otras películas de su singular filmografía, afirma haber encontrado su fuente de inspiración. "Aunque nuestra historia no se basa en ninguna de sus obras, sí recrea ese ambiente", explicó el cineasta.

Lejos de la Viena de "Carta de una desconocida", "El gran hotel Budapest" se enmarca en la república de Zubrowka, un lugar imaginario situado en la Europa del Este. Allí se erigía uno de esos hoteles majestuosos donde los huéspedes más refinados y pudientes mantenían una especie de segunda residencia.

Una burbuja en el tiempo. El artífice de que esa pequeña burbuja de lujo y distinción se mantuviera suspendida en el tiempo y ajena a los vaivenes del mundo era su legendario conserje, Gustave H. "Escribimos ese personaje con Ralph en mente", contó Anderson sobre la elección del actor, con el que nunca había trabajado, a diferencia del resto del elenco con el cual repite en gran medida.

Es que para el director, el protagonista de "El paciente inglés" consigue hacer creíble a este hombre un tanto irreal, de maneras teatrales y con un exquisito dominio del lenguaje. "No sé si alguien más podía hacer sonar esa poesía y ese modo de hablar de manera tan auténtica", dijo el cineasta. "Pero yo sólo conocía a Ralph".

Fiennes, que presentó en Berlín su debut en la dirección con la shakesperiana "Coriolanus", encabeza un estelar reparto cuajado de rostros conocidos en la filmografía de Anderson: Harvey Keitel ("Un reino bajo la luna"), Owen Wilson ("Buscando el crimen", "Los excéntricos Tenenbaum", "Vida acuática"),y Bill Murray ("Tres son multitud", "Vida acuática"). De hecho Wilson, Brody, junto a Jason Schwartzman, protagonizaron "Viaje a Darjeeling", además de Willem Dafoe, Adrien Brody, Edward Norton y Tilda Swinton, envejecida varias décadas con maquillaje, y como una gran dama temerosa de la nueva tecnología que introdujo el hotel, como los ascensores.

"Bueno, entre nosotros se acabó el romance", bromeaba el protagonista de "Perdidos en Tokio" sobre su relación con Anderson, con quien trabajó entre también en "Viaje a Darjeeling" o "Fantastic Mr. Fox", una comedia animada que contó con las voces de George Clooney y Meryl Strip. "Ahora lo veo más como una relación padre-hijo", completó el actor.

Para Anderson, cada filme es como trabajar con una gran familia. "Estábamos todos juntos en un pequeño hotel que habíamos invadido, y llevamos nuestro propio cocinero", contó. "Era muy cómodo, un hotel pequeño pero formidable. Además, hicimos actuar al propietario y a su esposa en la película. Creo que es más divertido tener a todo el mundo junto", añadió. Para él, es mejor que "poner a la gente en motorhomes y verlos irse juntos a ver la televisión. Y creo que a los actores les encanta. Quieren sentirse involucrados", dijo el cineasta.

Un mundo en crisis. Ese reparto coral, al que se suman Mathieu Almaric, Jeff Goldblum, Jude Law, Saoirse Ronan y Léa Seydoux, se mueve en un mundo que se desmorona con la llegada de la guerra. En el medio, el conserje Gustave y su botones (encarnado por el actor de origen guatemalteco Tony Revolori) se convierten en víctimas de una conspiración.

La acción se dispara con el misterioso asesinato de Madame Céline, una adinerada anciana enamorada de Gustave. "Así soy cuando me quito todo este maquillaje", bromeaba Tilda Swinton sobre su lograda caracterización. Su última voluntad es que el conserje del Gran Hotel Budapest herede un cuadro renacentista de valor incalculable, pero su familia no está dispuesta a tolerarlo.

El filme fue rodado en unos antiguos almacenes art déco de la ciudad alemana de Görlitz, en la frontera con Polonia, y aborda una de las temáticas que más se vieron la última Berlinale: la nazi, como ocurre en "Operación Monumento", de George Clooney, y "Diplomatie", de Volker Schl"ndorff. Aunque "El Gran Hotel Budapest" inventa sus propias fuerzas fascistas y una particular esvástica, ahora en zig zag, los paralelismos con la irrupción del régimen de Adolf Hitler y el fin de aquella Europa de los años 30 que tanto atormentó a Zweig son claros.

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