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Una clínica psiquiátrica con más locura que carcajadas

Dirigida por Carlos Rivas, y con los protagónicos de Enrique Pinti, Luis Luque y Alejandra Flechner, "Lo que vio el mayordomo" ofreció una comedia de enredos deslucida en el teatro Astengo.

Miércoles 26 de Septiembre de 2012

"Lo que vio el mayordomo" dejó un sabor a poco en su paso por Rosario. La obra dirigida por Carlos Rivas, que se presentó el fin de semana pasado en dos funciones en el teatro Astengo, contó con los importantes protagónicos de Enrique Pinti, Luis Luque y Alejandra Flechner, pero no fue más allá que una simple comedia de enredos, que nunca tomó el vuelo esperado.

La historia escrita por el polémico dramaturgo británico Joe Orton está planteada como una puesta humorística, pero con una doble intención, ya que la idea era criticar y reflexionar sobre el universo de los institutos neuropsiquiátricos y de paso mofarse de las mentes cerradas, sobre todo en el plano sexual.

La trama parte de una picardía del doctor Feldman (Luque), quien obliga a desnudarse a una postulante a secretaria (Paula Castagnetti), en parte para saciar la insatisfacción que le provoca en su plano íntimo la ninfómana de su esposa (Alejandra Flechner).

El primer enredo se origina cuando nada sale como estaba previsto, y cuando más tranquilo se quería quedar el doctor, más gente aparece en su consultorio. Así surge una mentira para tapar otra, una tercera para tapar la segunda, y así.

Los protagonistas entran y salen, con más vértigo que gracia, y en ese ida y vuelta aparece el botones del hotel (Andrés Portaluppi), el policía (el divertido Abian Vainstein) y el doctor Gatti (Pinti).

"Represento al gobierno, jerárquicamente una locura superior", dice el doctor Gatti en su presentación, y parecía que Pinti se iba a comer la obra, pero no. Es que con el devenir de la historia, la trama pierde consistencia y sólo provoca aisladas sonrisas y muy pocas carcajadas.

Quizá la intención de Orton, cuando escribió esta obra en la década del 60, era loable. Pero tomar en sorna a la psiquiatría, a la locura de las autoridades burocráticas o a la variedad del deseo sexual no basta para redondear una obra teatral que deje satisfecho al espectador.

Por momentos sorprendieron algunos guiños corporales de Luque, el desparpajo escénico de Flechner y hasta un logrado discurso de Pinti, que remitió a sus exitosos monólogos políticos de otras décadas.

Pero no alcanzó, fue muy poco lo que brindó "Lo que vio el mayordomo" como temática, propuesta teatral y desempeño actoral. Nada nuevo bajo el sol.

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