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Una carpa en Tribunales donde reina la esperanza de justicia por Jere, Mono y Patom

Llegaron la noche del 11 de noviembre y empezaron a armar el campamento. Desde entonces, cientos de amigos y muchos anónimos pasaron por las tres carpas dejando su voz de aliento

Domingo 30 de Noviembre de 2014

El primer día de 2012 cinco hombres entraron a un campito de fútbol de la villa Moreno, en Dorrego y Presidente Quintana. Sentados en uno de los bancos estaban: "Patom", "Jere" y "Mono", tres chicos del barrio que además eran militantes sociales del Frente Darío Santillán. Los intrusos, de mala manera, les preguntaron algo que ellos no entendieron bien, y como si fueran fuegos artificiales, la noche quedó encendida por los fogonazos de una metralleta. Un rato después los chicos estaban muertos. Desde esa noche los familiares, compañeros y amigos de Jeremías Trasante, Claudio Suárez y Adrián Rodríguez no pararon de exigir el esclarecimiento del hecho y justicia. Siguieron paso a paso la causa judicial y el pasado 12 de noviembre, cuando empezó el juicio oral y público a cuatro de los imputados (un quinto fue condenado ya en juicio abreviado), instalaron una carpa en la puerta del Palacio de Justicia donde aguantan, esperan y depositan su esperanza en un fallo que se conocerá a mediados de esta semana.

Llegaron la noche del 11 de noviembre y empezaron a armar el campamento. Desde entonces, cientos de amigos y muchos anónimos pasaron por las tres carpas dejando su voz de aliento, su apoyo a la lucha, su reclamo de justicia. Allí, bajo un rectángulo rojo de quince metros por cinco, hay montada una cocina, varios colchones y hasta mueblecitos para acopiar comida. Los compañeros de los chicos sostuvieron el lugar con amor, a veces con miedo pero con muchas ganas. Algunos dejaron sus trabajos por un tiempo, otros cambiaron sus horarios de actividades y vecinas de distintos barrios donde tiene trabajo político el Movimiento 26 de Junio, que conforma el Frente Darío Santillán, se acercaron con sus hijos a cocinar, a limpiar, a ordenar.

La desesperanza. Florencia, Catriel y Pablo son parte del Movimiento y de esa carpa. Ellos acompañaron a las familias de los chicos asesinados durante estos largos años de espera. Jere, Patom y Mono fueron en los primeros días sólo tres nombres que entrarían en la estadística de homicidios de 2012. "Los vecinos nos decían que para qué nos reuníamos en el local político del barrio, que a los chicos los habían matado y que no iba a pasar nada, que quedaría todo así. Pero ahora estas carpas sintetizan la lucha, la visibilización de lo que pasó. Los vecinos ahora saben que esto es ejemplificador, que no quedará impune", dice Florencia, pensando cada frase y ayudándose con el latiguillo "digamo" sin la S, como empujando la otra idea.

Ellos, los militantes, no esperaban esas muertes. Estaban en la villa para intentar cambiar la realidad social, no el destino. Pablo recuerda. "Nadie imaginó que nos iba a tocar esto. A los chicos los queríamos mucho y lo primero que hicimos fue lavar sus nombres, explicar que no eran muertos narcos ni soldaditos, que eran militantes. Y después empezar a discutir qué hacer, cómo enfrentar esto".

El miedo en esos días era una guillotina y cualquier discusión no saldada podía hacer que la hoja cayera sobre las marchas, las denuncias, la solidaridad. "La gente nos decía que no iba a pasar nada, pero pudimos vencer al miedo. Tuvimos momentos difíciles. Cuando a Lita, la madre del Mono, le pusieron un revólver en la cabeza y la amenazaron para que no declare, fue muy duro. Y cuando algunos testigos fueron amenazados también. Pero fue más importante luchar por justicia y no por venganza. Esto nos hizo fuertes", dijo Pablo, un militante que además es docente de escuela primaria y pidió licencia para estar ahí, en las carpas.

El apoyo. Las jornadas en ese recinto rojo, del color de las camisetas del "Movimiento 26 de Junio", fueron variadas. Allí se recibió a los testigos del barrio luego de declarar ante el Tribunal que lleva adelante el juicio y una vez que habían visto cara a cara a los inculpados. Lita Gómez de Suárez es la madre de Mono y estuvo en la carpa "casi todos los días". A la hora de contar cómo se sintió en la audiencia en la que enfrentó a los inculpados dijo: "Tuve a esos asesinos frente mío. Sentía mucha bronca e impotencia porque tuve también que recordar. Recordar todo el tiempo es duro, pero ver que están todos ellos, los amigos de los chicos en la carpa, es la mejor parte de esta lucha".

Para Eduardo Trasante, padre de Jere, la presencia de las carpas fue clara. "Son tres carpas, una por cada chico, y se quiso mostrar lo que ellos sentían, su vida. Se los evocó en forma permanente y de alguna manera estuvieron presentes allí, han estado muy cerca nuestro los tres a partir de cada carpa". Y le cuesta definir qué sintió cuando vio a los criminales: "Ahora esperamos el otro juicio, el de los policías cómplices", relata en relación a los tres uniformados de la santafesina que serán juzgados mediante el viejo sistema escrito por encubrir el triple crimen.

Ese momento, el de enfrentar a los acusados, también fue debatido en las carpa. "Tranquilizamos y hablamos mucho con los familiares y los testigos, comprendimos que era justicia y no venganza lo buscado. Por eso no hubo gritos ni puteadas ese día", confiesa en voz casi inaudible uno de los militantes.

Según cuentan quienes estuvieron allí, cada días se organizó por grillas. "La carpa nunca estuvo sola. De noche nos turnábamos y se quedaban muchos, además pedimos a la Guardia Urbana Municipal que nos dejara a alguien de custodia, pero no tuvimos suerte. Igual nunca pasó nada".

Para Catriel, otro de los militantes, la idea de poner música y actividades en la carpas era fundamental. "Quisimos hacer de la tristeza alegría, sino iba a ser imposible soportar tanto dolor. Hubo festivales de hip hop, cumbia, murgas, participaron bandas de rock, fue y sigue siendo una lucha con alegría. A pesar de este dolor los vecinos y los militantes nunca perdimos la alegría".

También hubo exhibiciones de la economía solidaria que el Movimiento promueve en los barrios, debates con familiares del "Darío Santillán" con Abuelas de Plaza de Mayo y se expuso el trabajo político de la agrupación política en la que militaban las víctimas."Mucha gente se acercaba y nos dejaba comida, algún abrigo y sobre todo nos decían que tuviéramos fuerza, que esto es muy importante", cuenta Catriel.

El contagio.PUNCTUATION_SPACEEn todos estos meses se hicieron rifas, fiestas, se juntó dinero para lograr que las carpas funcionaran, que no faltara yerba. Era otro desafío, otro ladrillo a romper para hacer ruido, el ruido suficiente para que el poder escuchara.

Florencia, a la que su cara de cansada la delata, dice que "la gente a la que estos tipos les mataron un hijo, un hermano, también se acercaron y nos contaban su historia, era como si los juzgaban por la muerte de su familiar, no sólo por la muerte de nuestros compañeros, y los pudimos contener, esto de la justicia es contagioso".

Ahora los amigos y vecinos de los chicos aseinados confían en la sentencia. "Es importante que se castigue a esta banda, que los jueces pesen las pruebas, que otras bandas sepan que si matan la cosa no va quedar ahí. Los vecinos no tenían confianza en llegar a un juicio y acá estamos. Ahora esperamos con ganas de justicia, con fuerza. Con los chicos acá, siempre presentes", dijo uno de los muchachos que están en la carpa, y que de tanto perderse entre la gente ya perdió hasta su nombre.

Alegatos y lectura del fallo

En las audiencias por el triple crimen de villa Moreno, el pasado viernes se escucharon los alegatos de la fiscal Nora Marull y de los querellantes Norberto Olivares (en nombre de la familia de Patom Rodríguez), Jésica Venturi (por la familia de Jere Trasante) y Federico Garat (por la mamá de Patom Rodríguez). Todos coincidieron en pedir 30 años de prisión para Sergio "Quemado" Rodríguez, Daniel Alejandro "Teletubi" Delgado y Brian Ismael "Pescadito" Sprío como autores materiales de la matanza. Y 26 años de prisión para Mauricio Ezequiel "Maurico" Palavecino como partícipe necesario del trágico episodio. Mañana será el turno de que aleguen las defensas y entre miércoles y jueves, en horas del mediodía, el tribunal que conforman los jueces Gustavo Salvador, José Luis Mascali e Ismael Manfrín, dará a conocer la sentencia definitiva.

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