Miércoles 16 de Diciembre de 2009
Cuando un familiar querido fallece, no siempre uno se queda solo. Justamente esto me pasó cuando mi esposo falleció el 7 de junio del año pasado. Juan F. Laprida no solo fue mi esposo, sino que fue un empleado de un lugar donde aparentemente no solo dejó muy buenos compañeros, sino gente que lo apreciaban y querían. Por esto mismo, la Asociación Mutual del Personal del Grupo Asegurador La Segunda organizó un torneo con su nombre. Qué halago, qué gesto maravilloso. El pasado jueves 10 se realizó la entrega de premios donde no solo pasamos un momento agradable, sino que sentí el cariño y el respeto que le tenían a Juan. Gracias a todos y cada una de las personas que estuvieron ahí e hicieron posible semejante caricia para el alma. Mis hijas María Victoria, Paula y yo llevaremos este recuerdo por siempre.
Erica Hutmacher,
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