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Una caravana de kayaks reclamó más solidaridad y responsabilidad por el accidente de Santos

A nueve días del accidente, el kayakista sigue internado en la sala general del Policlínico Eva Perón recuperándose de las serias lesiones que sufrió y de una primera cirugía.

Lunes 11 de Noviembre de 2013

Aunque densos nubarrones amenazaron con lluvia desde la mañana, ayer a media tarde el cielo se abrió y más de 200 kayakistas lograron autoconvocarse en la rambla Catalunya para pedir que en el Paraná prime la “responsabilidad” y no vuelvan a repetirse situaciones como la que el 2 de noviembre pasado casi le cuesta la vida a Angel Santos (53). Ese día una lancha embistió al hombre mientras remaba a metros de la costa de Isla Verde, partió su kayak en dos y le produjo gravísimas heridas, pero lo peor fue que sus tripulantes lo abandonaron en el agua, de donde fue rescatado por testigos del accidente. Bin, como se lo conoce en el ambiente del río, no se ahogó sencillamente porque no se desmayó. Con esa convicción, una caravana de embarcaciones ayer le dio su apoyo, reclamó justicia y pidió que haya más conciencia sobre los peligros del deporte náutico y la necesidad de una convivencia solidaria.

   Dos hijas de Santos, Marianela (27) y Eliana (24), su nuera Sabrina Saravia (28) y su yerno Omar Bellamaggiora (32) se quedaron en tierra firme en el punto de largada acompañados por más familiares, amigos y hasta alumnos de Bin, maestro de canotaje en la escuela A Rem.Ar.

   A nueve días del accidente, dijeron las chicas, su padre sigue internado en la sala general del Policlínico Eva Perón recuperándose de las serias lesiones que sufrió y de una primera cirugía. Después, ya lo saben, vendrán más operaciones. Pero lo más importante es que el hombre está estable y de buen ánimo.

   “A él lo afectó más el hecho de que lo hubieran dejado tirado en el río que las fracturas y las heridas en sí”, dijo Eliana. “Porque, ¿qué clase de ser humano es alguien que hace eso? En el río te ahogás, no viene siempre alguien atrás y te levanta como en la calle...”.

   De hecho, ese argumento fue el que más se escuchó ayer entre los kayakistas que se sumaron a la caravana, junto a algunas piraguas y un par de embarcaciones a motor.

   Básicamente, estupor ante “la falta de código” demostrada por quienes abandonaron a Bin herido en el agua, reacción que los remeros aseguran no es propia de la “gente de río”, una categoría de identidad que se diferenciaba de la de quienes simplemente se compran una lancha o una moto acuática, pero desconocen los mínimos principios de convivencia náutica.

   A la convocatoria respondieron muchos integrantes de agrupaciones y escuelas de canotaje, pero también kayakistas sueltos, que se indignaron al enterarse de la mecánica del accidente.

   Y poco después de las 16.30, todos ellos se montaron en sus coloridas embarcaciones y enfilaron masivamente hacia La Florida. Una hora después, regresaron por la misma costa hasta la rambla.

Versiones. Los familiares de Santos afirmaron ayer que los médicos no autorizaron aún al hombre a declarar y negaron tener información sobre los responsables del impacto. Sólo “trascendidos”, dijeron.

   “Aparentemente una guardería de Rosario habría admitido ante Prefectura que el sábado del accidente una lancha regresó con un impacto, y se dice también que el propietario no estaba al mando, sino otra persona”, contó el kayakista Enzo Fiorentini, también amigo de Mauricio, otro de los hijos de Santos.

   Pero las hijas de Bin prefirieron dejar ese tema “en manos del abogado” y destacaron que la masividad de la convocatoria mostraba “lo querido” que es su padre entre la gente del río.

   De hecho, hubo sólo dos carteles: uno que portó la familia Santos con la frase “Fuerza Bin” y otra que exigía “Justicia”.

   Y aunque no hubo oradores ni planteos a viva voz, muchos señalaron que el patrullaje de Prefectura frente a Rosario y las islas resulta insuficiente y que faltan recursos y embarcaciones para controlar un parque náutico que ya llega a las 20 mil embarcaciones.

   “¿Dónde está ahora Prefectura?”, se preguntaron. “¿No tendría que estar acá para acompañar a esta caravana?”, insistieron, convencidos de que la consigna “por más responsabilidad” en el río también interpela a esa fuerza nacional.

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