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“Una canción de rock es un objeto de culto”

Rodrigo manigot, líder de Ella es tan cargosa, dijo que se vive “en una cultura estupidizada”. como contrapunto elogió a Fito, Abonizio, Aloras y Vandera. Se presentan mañana en el Broadway

Jueves 28 de Noviembre de 2013

Escribir una canción, tocarla para los amigos, grabarla y llenar un teatro. Esa sucesión de hechos, casi como el sueño del pibe, se fue encadenando en la vida de Ella es Tan Cargosa, una banda con un nombre raro y con guiño beatle, pero con música simple y directa. “No sabíamos otra cosa que hacer canciones”, confiesa Rodrigo Manigot, autor de todas las letras y uno de los vocalistas de la banda del conurbano bonaerense que mañana, a las 21.30, tocará en el teatro Broadway (San Lorenzo 1223). El grupo presentará sus canciones más conocidas, como “Llueve”, “Autorretrato” y “Ni siquiera”, en un formato más intimista, con Intrépidos Navegantes como invitados, en un show que llamarán “Ella es Tan Acústica”. Otro nuevo desafío en más de una década de carrera. “Rosario es una chica muy linda, pero muy difícil”, agregó. Sería bueno que para la ocasión, se convierta en Cargosa.
  Rodrigo es uno de los Manigot de la banda, su hermano Mariano, es el guitarrista y la otra voz cantante. La banda se completa con El Tano Baccega, en la primera guitarra; Miguel Bassi, en bajo; y El Negro Rojas (junto al Tano, los dos ex Demente Caracol), en batería y percusión.
  A Rodrigo se le dio “el monopolio de las letras” en la banda, algo que negoció como una alternativa ya que, como confesó entre risas, “no tocaba bien la guitarra”. Licenciado en Comunicación de la UBA y adicto a la literatura, el vocalista mantuvo un ida y vuelta con Escenario en el que dejó ver su sintonía fina por las canciones y hasta una suerte de respeto profesional a los herederos de la Trova Rosarina.
  —No te ofendas, pero la primera vez que escuché “Autorretrato” pensé que era una canción de Gonzalo Aloras.
  —Mirá, admiro muchísimo lo que hace Gonzalo Aloras, y fijate cómo cierra todo: hace poco hice una especie de coucheo (sic) para bandas nuevas para la Bienal y la primera banda con la que laburé, que fue la que ganó y me di cuenta que iban a ganar como todo el mundo por que son buenísimos, tenía a dos pibes rosarinos. Son Intrépidos Navegantes, a quienes invité a cantar en Buenos Aires (también estarán en el show de Rosario), y el primer disco de ellos ¿quién lo produjo? Gonzalo Aloras. Así que nos vamos entendiendo.
  —Tenés cierta empatía con la música que se hace por acá, entonces.
  —Sí, te digo más, hace poco conocí en un camarín a un tipo que me hizo matar de risa, y después nos terminamos haciendo amigos. Y era Carlos Vandera, otro rosarino, que también me dijo que le encantaba nuestro laburo. Y otro es Abonizio, yo no sé si podrá haber un letrista tan grande como Adrián Abonizio, es extraordinario. Es Discépolo con bigotes en los 80. A Fito también lo admiro, claro.
  —¿Ella es Tan Cargosa se origina en qué parte de Buenos Aires?
  —Somos del conurbano, de la parte oeste, Morón, Ituzaingó, Castelar. Dentro de ese conurbano, en los 90 no teníamos este proyecto y las bandas conocidas que crecieron en esos lares fueron Los Piojos, Los Caballeros de la Quema; y también Divididos y Las Pelotas, por supuesto, que está la cosa cercana de Hurlingham. Es un rock que en parte andaba por la canción, pero se iba para otros lados más pesados, con temáticas más crudas.
  —No hay dudas que el ADN de Ella es Tan Cargosa son las canciones.
  —Mirá ,ayer leía a Alice Munro (última ganadora del Premio Nobel de literatura) y la mina decía que no sabía hacer otra cosa que escribir. Y llega un punto en la vida que uno no sabe hacer otra cosa. Creo que a nosotros nos agarra Ella es Tan Cargosa, treintañeros, y no sabíamos otra cosa que hacer que canciones. Es lo que siempre nos gustó hacer, y es lo que nos pasa siempre cuando nos vamos de gira, si viene alguien y pone un disco de música instrumental lo escuchás, pero el corazón nuestro es cancionero, escuchamos canciones, podemos poner a Ray Charles, a Fito, a Charly, a Spinetta, a Elvis, a los Rolling, Stevie Wonder o Prince, pero siempre dentro del palo de la canción.
  —¿Sentís que muchas de las canciones de la banda son típicamente fogoneras?
  —Sí, son fogoneras en el buen sentido de la palabra, fogonero es lo que vamos a hacer, la vuelta a la madera, la vuelta al fuego en un punto. Este recital que vamos a hacer en Rosario es una especie de fogón sin fogata, con luces, donde nos reunimos alrededor de las canciones. Son todas esas canciones que sonaron en la radio, pero presentadas en un formato acústico.
  —¿Cómo salió la idea de hacer “Ella es Tan Acústica”?
  —El tema es que se pospuso la grabación del disco (ya tienen tres editados por el sello Pop Art) por cuestiones burocráticas de la compañía, y tratamos de explorar algo nuevo, que de paso es un sonido que nos queda perfecto. A veces las bandas somos muy conservadoras y no nos animamos a explorar en otros registros por ser una banda de rock. Pero esta vez nos torcimos el brazo a nosotros mismos y nos animamos.
  —¿Por qué cuesta cada vez más llegarle a la gente?
  —Si lo supiese tendría una serenidad que no tengo, y que por suerte no tengo. A veces me angustio, quiero que la banda tenga más reconocimiento, quiero que nos venga a ver más gente. Pero uno tiene un motorcito y trato de oír a ese motor que tenemos como banda. después, lo otro, lo sociológico, la verdad es que no tengo herramientas para evaluar qué pasa.
  —¿A qué hacés referencia puntualmente?
  —Veo que es una sociedad muy superficial, ayer leí que decían que la sociedad es la evasión en la realidad misma. Entonces si te corrés a hacer algo un poco más profundo que lo común y corriente no conectás, dejás de conectar con mucha gente, es mi sensación. Y tampoco lo que hacemos es Piazzolla o Bill Evans, pero así y todo una canción de rock, en este contexto de una cultura estupidizada, se convierte también en un objeto de culto.
  —¿Vos escribís las letras de la banda?
  —Sí, con la música somos bastante democráticos, pero me han otorgado el monopolio de las letras. Lo que pasó es que en los 90 me enfermé mucho con la literatura. Tuve distintas crisis y la escritura a veces es una hermosísima forma para sacar adelante esas crisis. Yo tenía esa herramienta de la escritura muy desarrollada y aproveché que me habían echado del laburo para leerme todo, para leerme el “Ulises”, para leerme todo Proust, estaba con talleres de escritura, estaba insoportablemente literario, y además tenía cosas para contar.
  —¿Y lo canalizaste todo en la banda?
  —Es que esa mezcla era el combustible, y cuando repartimos los instrumentos, como yo no tocaba tan bien la guitarra, y bueno, negocié: letras para mí y música para ustedes. Y fue inteligente la decisión, porque creo cada vez más en los oficios, porque si vos hace 20 años que escribís vas a escribir mejor que si arrancaste el año pasado.
  —Sin tener aquella poesía del rock de los 70, ¿creés que la banda se hizo camino con letras simples y un mensaje directo?
  —Y, mirá, es como el ciempiés, el día que se pone a pensar cómo camina, no camina más. Uno escribe y corrige, tratás de no repetirte, no reflexionás mucho porque es paralizante. Hay un laburo infernal atrás de todo esto, hay toda una vida, como dice Manuel Moretti, “le dí mi vida a las canciones” (se refiere al tema “Melancolía”, de Estelares, y yo le dediqué la vida a las canciones, sean buenas o malas, es como el carpintero, que hace mil años que está con la madera, y yo estoy con la misma madera.

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