Edición Impresa

Una caminata insólita

Salir a recorrer a pesar del cansancio de las 30 horas de vuelo la ciudad de Hyderabad puede deparar algunas sorpresas.

Lunes 17 de Febrero de 2014

Salir a recorrer a pesar del cansancio de las 30 horas de vuelo la ciudad de Hyderabad puede deparar algunas sorpresas. Ana, una de las dos empleadas del hotel que habla español, había aconsejado ir a la parte vieja, donde se concentran las atracciones más significativas. Una de ellas es la visita al símbolo de la ciudad, el Char Minar, construido en 1591, que es a la vez mezquita y monumento, una suerte de puerta ceremonial en la que se mezclan hindúes y musulmanes y que permite subir a un gran mirador por una escalera de piedra demasiado angosta.

La vista desde allí es lo que uno puede apreciar después vivir cara a cara: una locura de tránsito increíble que se mezcla con gente que vende comida y artesanías y otro buen número que camina por el mismo lugar. El escenario no parece el más agradable. El aire, en tanto, es una mezcla de olores de todo tipo. Mientras, se libra una batalla minuto a minuto entre autos, motos y unos triciclos motorizados de color amarillo que serpentean por cualquier lugar de la calle, con peatones que pelean para ver quien pasa primero, y no siempre se ponen de acuerdo. El resultado es una sinfonía discordante de bocinas capaz de alterar en minutos al más tranquilo. Por si faltara algo, mezclado entre la gente aparece un camello que camina despacio esquivando a madres con sus hijos de la mano que piden una ayuda y parecen vivir en ese todo que es la calle, la vereda y un paseo recomendado.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS