Domingo 08 de Marzo de 2009
Una de cada tres mujeres es víctima de abusos en el mundo. Y es más probable que una mujer de entre 15 y 48 años padezca alguna forma de violencia que cáncer, alerta la oficial de enlace del Fondo de Población de Naciones Unidas (Unfpa), Eleonor Faur.
¿Qué pasaría si otro grupo social sufriera una víctima fatal cada tres días, como ocurre por ejemplo en Argentina?
La violencia contra la mujer es una realidad que atraviesa todas las clases sociales y trasciende los muros del hogar, mientras intenta dejar de ser invisible a la mirada de la sociedad y sus gobernantes.
Además enfrenta el riesgo de que se profundice con la crisis internacional, si esta multiplica los problemas financieros hogareños, de las organizaciones que impulsan campañas de concientización y de los Estados que destinan fondos a sus organismos y a la Justicia para actuar frente a este flagelo.
"La discriminación y la violencia contra la mujer es una forma flagrante de violación de los derechos humanos", advierte la senadora argentina María Cristina Perceval.
"Es un problema de la sociedad y una responsabilidad del Estado, es un problema de la relación del poder y de la democratización de la democracia", sostiene la legisladora, autora de varios proyectos en defensa de los derechos de niños, adolescentes y mujeres.
La funcionaria del Unfpa destaca que "al ser tratado como un problema de derechos humanos, a la vez que obliga a los Estados a generar políticas, empodera a las mujeres víctimas a no ser objetos discrecionales de las políticas sino sujetos de poder reclamar por su derecho a vivir una vida sin violencia".
Sin embargo, más del 50 por ciento de las mujeres que sufren violencia no lo denuncia, según las estadísticas de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
Ley en tratamiento. Se han aprobado legislaciones contra la violencia a la mujer y la familia en países como Ecuador, Colombia, Venezuela, México y Panamá, entre otros. En Argentina la ley sólo tiene estado parlamentario.