Sábado 19 de Marzo de 2011
Muchas cosas se pueden realizar en cuatro horas veinte minutos. Por ejemplo almorzar y dormir la siesta, ir al cine y ver varias películas, trabajar media jornada o ir y volver hasta Santa Fe. Eses es el tiempo que pasé el día 10 de marzo para hacer un depósito en el Banco Municipal, junto a otros resignados clientes del banco. No, me confundí, cuatro horas veinte minutos y no es la primera vez que ocurre, no hay excusas por el feriado ya que concurrí antes y después de esos días y la situación era parecida. Pasadas las tres horas pedí el libro de quejas. Debo destacar el buen trato del personal femenino de mesa de informes. Pero libro de quejas no había. Me facilitaron una hoja para hacer mi descargo. Junto a otras personas que también estaban molestas. A las tres de la tarde cerraron la puerta, quise ir al baño, ya llevaba cuatro horas adentro. No hay baños para el público. Si salía, no podía volver a entrar. No se pueden usar los celulares para avisar de la demora. Mi familia se preocuparía. Me sentí muy maltratada, junto a los demás. Cuando salí aún quedaban 40 o más personas. ¿A qué hora llegarían a sus casas? Desde que la consultora implementó el sistema de tickets fue para peor. Sugiero que si no van a cambiar la atención al sufrido cliente coloquen un TV para ver el noticiero o pasen películas o mejor cambien las autoridades del banco por otras más eficientes.
Gladys Mabel Cappa
DNI 6.651.625