Domingo 20 de Octubre de 2013
Otra asamblea de la Caja de Previsión de la Ingeniería nos amenaza solapadamente con cambios en puntos fundamentales que afectarán los magros haberes jubilatorios: la necesidad de recomponer ingresos a la Caja que cubran la atención de salud de los afiliados, seguramente servirá de disparador para elevar los costos sanatoriales sin tener en cuenta que los montos jubilatorios, cada vez se ven más reducidos por la creciente inflación y la falta de actualización por la realidad económica que se vive en el país.
La negativa caprichosa y obcecada de no pagar los haberes jubilatorios según lo establece la ley 6729, hace que las reservas crezcan desmesuradamente y que surjan peregrinas "inversiones" con criterios que afectan su disponibilidad en caso de necesidad. Es oportuno recordar que hasta el año 1990, los haberes jubilatorios se abonaron en la proporción de ocho veces los valores aportados por los profesionales para cubrir reservas (que ahora se destinan a otros menesteres) en lugar de devolverse a sus aportantes jubilatorios para algún día completar haberes dignos, en lugar de los que no alcanzan ni al límite de la indigencia, mientras se muestran balances con superávits que debieran avergonzar a los directores de turno carentes de sensibilidad. El directorio en ejercicio debiera recordar, como todo funcionario actuante en la provincia, que está manejando el dinero reservado para los fines específicos que la ley 6729 establece y cuyo desmanejo compromete sus patrimonios personales, los que alguna vez podrán ser investigados por las leyes vigentes. Quizás sea oportuno que antes de finalizar el año 2013 se otorgue una generosa gratificación a cuenta de futuros ajustes merecidos a los jubilados. Ellos, algunos como fundadores de estas realidades que existen y que quizás puedan perfeccionarse, ya no gozan de un futuro indefinido por su mayor edad y merecen el reconocimiento justo a sus ideas, al tremendo trabajo de ejecutarlas, la honestidad con que se impulsaron transformando la realidad de que disponemos para transmitirla a nuestros sucesores tan perfecta, brillante y justa como deseamos.
Carlos Alberto Vallejos DNI 5.974.85