Una afanosa búsqueda que aún no obtuvo resultado

Domingo 10 de Mayo de 2009

Después de dos días de intensa búsqueda con el apoyo de perros adiestrados y dos retroexcavadoras, los policías de la Guardia de Finanzas de Italia junto a sus pares de laex Drogas Peligrosas de Santa Fe y la Policía Federal Argentina bajaron los brazos. Los 160 kilos de cocaína que un arrepentido dijo que se esconden en la finca rural de Colonia Francesa, el lugar desde donde operaba una banda narco internacional para enviar cocaína a Europa y desde el cual ya había partido un millonario embarque, no fueron hallados. "Se dio vuelta todo, no quedó nada en pie. Sin embargo no encontramos nada", confió el jefe de los agentes santafesinos, Hugo Tognolli.

La medianoche del miércoles, en ese predio a la vera de la ruta provincial 1, a unos 3 kilómetros al sur de de San Javier y a 300 kilómetros de Rosario, los pesquisas hallaron 88 kilos de cocaína que iban a ser exportados a Italia en troncos de palo borracho ahuecados. Llegaron hasta allí acompañados de dos agentes italianos que una semana antes habían detenido en Nápoles a Arturo Lugliatto, un empresario vinculado a la Camorra (ver texto principal) que había cantado.

La pata local. En el lugar no sólo hallaron la droga sino que también detuvieron al colombiano Fabián Antonio Marín Hernández, oriundo de Cali, de 44 años; a los salteños Sergio Rafael Velar, de 32, y Santos Heriberto Bamba, de 35; y al neuquino David Gustavo Sagardoy, de 41. Todos esos hombres podrían ser extraditados a Italia si el fiscal Giovandomenico Lepore, que inició la causa, así lo requiere.

"Cuando el colombiano Hernández Marín se enteró que Luglietto había hablado y lo había apuntado como la mano derecha de un narco colombiano al que identificó como Alvaro, perdió los estribos y se quebró ", comentó una fuente. Así, los pesquisas pudieron saber que la cocaína llegaba a San Javier desde Bolivia previo paso por rutas de Paraguay, país desde el cual provenían los troncos de palo borracho. Y también que en el lugar había escondidos 160 kilos de cocaína que, con los 88 ya secuestrados, iban a conformar un nuevo envío.

"Los árboles eran transportados en containers, con carta de porte y certificados aduaneros en regla. Una vez que entraban a la Argentina, con el certificado aduanero en regla, nada los paraba hacia el puerto de Buenos Aires", precisaron los voceros.