Jueves 09 de Julio de 2009
Aislamiento social y evitar lugares concurridos, se repite una y mil veces, pero no pasa nada. Se cierra el Concejo Municipal, se adelanta la feria judicial y se postergan los viajes de egresados a Bariloche. Pero no ocurre lo mismo con cines, shoppings, pubs, boliches. Sus dueños deben creer que allí no ataca el maldito virus. Qué raro el H1N1, muy raro. Se cierran colegios primarios, secundarios y la UNR, pero las universidades privadas no. Qué rara la gripe A, ¿cómo defenderse? Se suspenden las elecciones, pero parece que en teatros y canchas de fútbol estamos a salvo, ya que éstos tampoco cierran sus puertas. ¿No hay riesgo de contagio allí? Qué raro este nuevo virus, raro. Tan raro que los gimnasios, hoteles, parrillas y pizzerías aparentemente no son de riesgo, según sus dueños no. Es realmente raro. Mientras en Venado Tuerto, Villa Constitución, Arroyo Seco y otras municipalidades han cerrado todo lugar que implique aglomeración de gente "bajo apercibimiento de clausura", acá en Rosario sólo "se recomienda" no asistir a dichos lugares, y con eso no es suficiente. Apelar a la responsabilidad de los dueños y propietarios es en vano y ya dejaron entrever que sólo les interesa el lado económico de esta pandemia. Creo, al igual que casi la mayoría de los rosarinos, según la encuesta publicada en La Capital, que se deben cerrar todos los lugares que creen aglomeraciones de gente, creo que es lo que corresponde. Pero cerrar todo. Si sólo se cierran algunos, no tiene sentido, hacer las cosas en serio o no hacer nada. Por sentido común y sobre todo por respeto a las familias de las diecisiete víctimas fatales que hay en Rosario en menos de quince días.
Emmanuel Nicolás Nieto,
emmanuelnieto@hotmail.com