Viernes 17 de Julio de 2015
Un trozo de chatarra espacial obligó a tres astronautas de la estación espacial a buscar refugio en una nave de escape ayer. Normalmente, la Nasa se entera con anticipación y la estación espacial se aparta del camino, pero esta vez no hubo tiempo para eso: la tripulación lo supo con una hora y media de anticipación.
Durante casi una hora, un estadounidense y dos rusos tuvieron que encerrarse en su nave Soyuz, acoplada a la Estación Espacial Internacional, para el caso de tener que huir rápidamente. El fragmento de un viejo satélite meteorológico ruso pasó finalmente a unos 2.500 metros, sin causar daños. No fue poco, esa distancia está considerada como una cuasi colisión.
“Feliz de que no hubo impacto”, dijo el astronauta de Nasa Scott Kelly en Twitter. “Gran coordinación con tripulaciones internacionales en tierra. Excelente entrenamiento”.
Es apenas la cuarta vez en los 16 años que lleva la estación que una tripulación se ha visto obligada a guarecerse en un Soyuz ante la proximidad de chatarra potencialmente peligrosa.
Los tres hombres estaban despiertos y trabajando cuando el control de misión les ordenó que entraran a la Soyuz ayer por la mañana. No fue necesario que se pusieran sus trajes de vuelo y todo se hizo sin apuro, dijo el vocero de Nasa Dan Huot.
La señal de que todo estaba bien vino una hora y media después del alerta inicial, alrededor de las 12 GMT (9 hora Argentina). Los astronautas necesitaron más de una hora para normalizar las operaciones en su hogar a 400 kilómetros de la Tierra, luego del “refugio en el lugar”, como lo llama la Nasa. Los trabajos de investigación interrumpidos continuarán en nuevos horarios, dijo el control de misión.
Kelly y sus compañeros rusos, Mijail Kornienko y Gennady Padalka, se están acostumbrando a la chatarra en su vecindario.
Desde el arribo de los tres en marzo, la estación espacial ha tenido que esquivar restos de satélites en dos ocasiones, en abril y en junio. Para la semana próxima se prevé el arribo de otros tres hombres.
La cantidad de basura espacial se encuentra en su punto más alto a causa del desorden existente en órbita por las colisiones accidentales de naves espaciales en desuso que se acercan a la superficie terrestre hasta desintegrarse luego en su ingreso a la atmósfera y restos de etapas de cohetes lanzadores. También es al consecuencia de pruebas por parte de China y los Estados Unidos varios años atrás en las que efectuaron roces intencionales entre naves radiadas de servicio.
También hay otras causas, en febrero, un satélite meteorológico militar estadounidense explotó, presumiblemente a causa de un fallo de la batería, esparciendo decenas de piezas de escombros letales que viajan a miles de kilómetros por hora en el espacio.
El Departamento de Defensa está siguiendo unos 22.000 satélites “muertos”, cuerpos de cohetes utilizados y todas las demás formas de desechos orbitales de distinto tamaño.
La Nasa estima que podría haber más de 500 mil objetos más pequeños, de casi un 1 centímetro los más pequeños, que podrías suponer un elemento peligroso para una nave en órbita como la estación espacial, dada la velocidad orbital de 28.160 kilómetros por hora que se desplazan en sus órbitas.