Un vínculo sostenido con precariedad

Miércoles 18 de Febrero de 2009

Pasaron apenas 15 horas desde que Hermes Binner firmó el decreto de desdoblamiento de las elecciones en la provincia de Santa Fe para 2009, que tendrá tres elecciones generales y obligatorias, entre junio y octubre próximos, hasta que Reutemann volvió a hacer mucho ruido mediático con un escueto comunicado de seis líneas, el de su renuncia al bloque. Y resulta imposible desvincular un hecho con el otro.

La decisión de Binner era previsible, aunque no deja de ser noticia: nunca antes en toda la historia de la provincia se habían desdoblado elecciones de medio mandato, como ocurrirá este año. Esa decisión, al parecer, terminó por convencer a Lole de que su rol como candidato a senador no podía ser otro que para defender el rumbo del gobierno nacional.

Pero si hay algo que Lole detesta es meterse en una pelea que no siente, y que además, por ahora, viene adversa para el oficialismo.

Con el puñado de palabras de enero, Reutemann agigantó esperanzas, fantasías y llenó hojas y hojas los diarios, con más especulaciones que certezas. Sin embargo, no logró convencer al jefe nacional del justicialismo, Néstor Kirchner, de que deje a Santa Fe enteramente en sus manos de cara a las elecciones nacionales.

Lole necesitaba hegemonizar un discurso de campaña encapsulado en la provincia, favorable a la causa del campo, y el veto a Agustín Rossi, como símbolo de lo contrario. Eran sus condiciones mínimas para seguir en carrera. Pero hasta ayer Kirchner no le había concedido ese beneficio y tampoco parece tan sencillo que se lo conceda un congreso del PJ de Santa Fe, donde las aguas están divididas.

La decisión de Lole, de todos modos, interpela y muy fuerte la estrategia de seducción que vino jugando Néstor Kirchner para con el santafesino. Si Reutemann le falló a Kirchner en su batalla principal, en el Senado, en 2008, ¿por qué habría de "resolverle" al gobierno nacional una pelea electoral muy compleja, en Santa Fe, en 2009?

R.M