Domingo 24 de Mayo de 2009
Capitán Bermúdez.— Nadie lo puede creer. Todos se miran asombrados y hablan en voz baja sobre Julio Nicolás C. Lo hacen en la calle, en los comercios del barrio, en cada esquina de esta ciudad. Es que hasta hace una semana, este técnico químico de 31 años era para sus familiares y los habitantes del barrio Celulosa el vecino que todos quisieran tener: joven, profesional, trabajador, de buen pasar económico, con una sólida formación cristiana, una bella novia y el proyecto de comprarse la casita para irse a vivir en pareja. Sin embargo, detrás de esa apariencia se esconde un violador serial de adolescentes, según él mismo lo confesó ante los investigadores policiales.
De trato correcto y amable, Julio está de novio con Belén desde hace cuatro años, casi el mismo tiempo que lleva cometiendo abusos contra menores de edad. La chica, "de singular belleza", según describieron los pesquisas, rompió en llanto y se abrazó con la mamá de su novio cuando agentes de la Unidad Regional XVII llegaron para allanar el domicilio de Ecuador al 200. Ya sabían que estaba preso, pero desconocían el por qué. En ese lugar, en ese momento, también estaban el hermano y la cuñada de Julio. Todos se sorprendieron por las imputaciones que cayeron sobre el muchacho y, según dicen sus allegados, hasta hoy permanecen incrédulos. "Fue un inesperado golpe emocional para el cual no estaban preparados", sostuvo una vecina.
Según voceros de la pesquisa, el hombre ya admitió ante su familia su culpabilidad en los hechos e incluso durante la semana recibió la visita de su novia, quien llegó a la comisaría de Puerto General San Martín para darle su apoyo.