Jueves 11 de Junio de 2015
El Papa Francisco tomó la medida de mayor alcance hasta ahora para actuar contra obispos que encubren a sacerdotes pedófilos, al crear un nuevo tribunal en el Vaticano que atienda este tipo de casos.
La iniciativa, anunciada ayer, tiene implicaciones legales y teológicas significativas, ya que desde hace mucho tiempo los obispos han sido considerados amos de sus diócesis y en gran medida no tienen que rendir cuentas cuando hacen las cosas mal. El Vaticano sólo interviene en casos de negligencia grave.
Víctimas de abusos y grupos activistas han criticado agriamente que la Santa Sede no hubiera castigado ni obligado a renunciar a obispos que trasladaban a sacerdotes depredadores de parroquia en parroquia, donde podían volver a cometer abusos sexuales, en lugar de denunciarlos con la policía o retirarlos de sus puestos.
El Vaticano indicó que Francisco había aprobado propuestas efectuadas por su junta asesora sobre abusos sexuales, que incluye a sobrevivientes de abusos así como a expertos en políticas de protección infantil, en las que piden un nuevo mecanismo en el que el Vaticano pueda recibir y examinar denuncias de “abuso de poder” por parte de obispos y enjuiciarlos ante un tribunal allí.
Será creada una nueva sección judicial especial, con personal permanente, dentro de la poderosa Congregación para la Doctrina de la Fe “con el fin de juzgar a obispos con relación a delitos de abuso de poder cuando estén relacionados con el abuso de menores”, afirmó el Vaticano.
Aún falta especificar detalles, incluidos los posibles castigos y el plazo de prescripción para determinar si los casos antiguos de negligencia por parte de obispos que se remontan 20 o 30 años atrás pueden ser escuchados ahora.
“Realmente complacida de que el Santo Padre haya aprobado nuestra propuesta”, dijo Marie Collins, una sobreviviente de abusos sexuales, a The Associated Press.
En 2001, el Vaticano les ordenó a todos los obispos y superiores de órdenes religiosas que enviaran los casos de abusos a Roma en un intento por castigar a los que los cometían. Miles de sacerdotes fueron sancionados y cientos expulsados del sacerdocio, pero los jefes que les permitieron seguir cometiendo abusos nunca fueron castigados.
El cardenal Sean O’Malley, director de la comisión que asesora a Francisco sobre abusos sexuales, presentó esta semana las propuestas de un tribunal a los cardenales que asesoran al pontífice y fueron aprobadas por unanimidad. El Papa también las autorizó, así como financiamiento para que haya personal de tiempo completo en la nueva oficina.