Lunes 21 de Febrero de 2011
Inhumano: este es el único término que define el modo en que trataron a mi padre en el Sanatorio Laprida, el mismo que hace pocos días fue denunciado por tener hormigueros en la sala de guardia. A esa sala ingresó mi padre por una urgencia, en una situación crítica provocada por su enfermedad terminal. Sé que los familiares de un enfermo pueden no ser objetivos en cuanto al tratamiento que recibe éste, por eso me permito, simplemente comentar dos acontecimientos ocurridos. En horas de la noche, mi padre fue conectado a un tubo de oxígeno, ya que tenía dificultades respiratorias. Al poco rato el enfermo expresa ahogo y al intentar acomodar la máscara nos dimos cuenta de que no le llegaba oxígeno porque el tanque estaba vacío. Sólo pasaban a verlo cada 12 horas. No había médico en el piso, por lo que se debía esperar al único médico de la guardia. En otro momento, al solicitar asistencia médica se nos informó que la médica de la guardia estaba "descompensada" y que no habiendo otro médico debíamos esperar a que ella se restableciera. Tal fue nuestro requerimiento que finalmente convocaron al médico de terapia intensiva para que lo evaluara, el doctor Molina, quien fue el único que se hizo cargo de la situación expeditivamente. Gracias a su intervención mi padre pudo tener una muerte digna. ¿Quién controla el servicio médico del Sanatorio Laprida? En una ciudad que se jacta de tener un excelente servicio de salud estas cosas no deberían pasar.
Mónica Toquero, DNI. 12.111.958