Miércoles 22 de Octubre de 2014
El equipo del médico británico Geoffrey Raisman (University College de Londres) trabajó en colaboración con los cirujanos en el Hospital de la Universidad de Wroclaw (Polonia). En concreto, los cirujanos extrajeron uno de los bulbos olfatorios (OEC) de Darek, responsables del sentido del olfato. Después de cultivar las células, y transcurridas dos semanas, trasplantaron las células envolventes de bulbo olfatorio en el área dañada de la espalda. En concreto aplicaron cerca de 100 micro-inyecciones de OEC por encima y debajo de la lesión.
Los científicos creen que las células envolventes de bulbo olfatorio proporcionan una vía que permite que las fibras nerviosas crezcan, tanto por encima como por debajo de la lesión, y vuelvan a conectar las conexiones nerviosas.
Además, el hecho de emplear las propias células del paciente significa que no había peligro de rechazo, así que no hay necesidad de fármacos inmunosupresores utilizados en los trasplantes convencionales.
Junto con las células envolventes de bulbo olfatorio, los fibroblastos nerviosos olfativos son los responsables de conformar haces de fibras nerviosas que van desde la mucosa nasal hasta el bulbo olfatorio, donde se encuentra el sentido del olfato.
Explican los investigadores que cuando las fibras nerviosas que llevan olfato se dañan, son reemplazadas por nuevas fibras nerviosas que vuelen a entrar en los bulbos olfatorios.
Raisman y su equipo creen que las células envolventes de bulbo olfatorio ayudan a este proceso al reabrir la superficie del bulbo para entren las nuevas fibras nerviosas y, de esta forma, gracias al trasplante de las células envolventes de bulbo olfatorio en la médula espinal dañada, hacer que las fibras nerviosas cortadas vuelvan a crecer. “Parece que ambos tipos de células trabajan juntas aunque la interacción aún es confusa”, explicaron.