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Un transportista recorría la autopista a Córdoba y antes de llegar a Circunvalación fue abordado por maleantes

Acceso inseguro. "Ya no vamos a ingresar a Rosario por la autopista, sino por las rutas". Una piedra en la ruta le destruyó las cubiertas y lo obligó a detenerse. Asegura que en el lugar no había custodia policial.  

Martes 26 de Febrero de 2013

"Voy a hacer como los taxistas de la zona que ya no ingresan a Rosario por la autopista, sino por las rutas. Yo acabo de aprender la lección, nunca más", dijo Ricardo Olmedo, un chofer de 61 años de Cañada de Gómez que el viernes pasado fue asaltado en la autopista Rosario-Córdoba, en momentos en que trasladaba a seis jóvenes hacia una fiesta en Rosario.

La declaración del transportista se sumó a muchas otras voces de choferes de Cañada de Gómez y de otras localidades cercanas a Rosario quienes, ante los reiterados asaltos en esa área, optaron por ingresar a Rosario a través de la ruta 9. "Un taxista me había dicho que no vaya por la autopista porque ya no hay custodia policial", contó.

"La única manera de que volvamos a usar ese acceso es que vuelvan a poner custodia como hubo meses atrás. De un día para el otro sacaron la presencia policial y ahora volvieron los asaltos como antes", añadió la víctima.

Eran las nueve de la noche del pasado viernes cuando Olmedo se vio obligado a detener la traffic en la que viajaba como consecuencia de la avería que le produjo en los neumáticos una enorme piedra que estaba en el medio del carril. El hecho ocurrió a metros del acceso a avenida de Circunvalación.

El conductor disminuyó la velocidad al embestir la piedra, y de inmediato paró el vehículo en la banquina. Cuando se dispuso a arreglar el desperfecto, se le acercaron dos jóvenes, quienes tras preguntarle qué le había sucedido, sacaron armas cortas y lo asaltaron. "A pesar de que las chicas me sugirieron que no me bajara de la unidad porque en esa zona roban, lo tuve que hacer para ver qué era lo que había atropellado.", relató Olmedo, ya más relajado tras su regreso a Cañada de Gómez.

Una primera observación le hizo suponer que el impacto le había generado el reventón de dos neumáticos y averías en sus respectivas cubiertas. Tras comprobar que efectivamente era lo que había sucedido, los "pibes" se le acercaron con la idea de llevarse las pertenencias de los ocupantes.

"Forcejeamos un poco cuando me pidió el celular, le di el dinero que llevaba encima, mientras el otro delincuente le sacaba a una de las chicas la cartera desde el lugar del acompañante. Fue un momento que no lo olvidaremos jamás. Ni las chicas ni yo llevábamos mucha plata", contó Olmedo.

"Como no quedó conforme con lo obtenido uno de ellos me golpeó en la cabeza con la culata del arma y me dejó sangrando en el medio de la ruta. Después vino la policía y el servicio médico", añadió.

Otros accidentes. Pero las piedras en la autopista provocaron otros accidentes. A pocos metros del vehículo mencionado, dos autos atravesaron minutos antes por por la misma situación, y estando Olmedo con los ladrones un camión también se detuvo por las averías que le ocasionó la misma u otra piedra.

"Tuviste suerte de que no paré donde se te rompieron las gomas porque te hubiese atropellado", fue lo que le dijo el camionero, tras recordarle que en esos casos "jamás hay que apretar los frenos".

"Uno no piensa lo que hace y ahora estoy arrepentido de haber forcejeado con los ladrones. Hasta corrí el riesgo de haberme ligado un tiro. Fui hasta una estación de servicio donde cambié las ruedas. Las chicas felizmente pudieron llegar sanas a destino para disfrutar de la despedida", contó.

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