Sábado 08 de Junio de 2013
La inflación es un tema recurrente en nuestro país. Desde hace años escuchamos y leemos a economistas ensayar distintos razonamientos intentando explicar las causas de la misma. En general, todos alineados en el mismo pensamiento económico (ortodoxo y liberal). Así vimos cómo propusieron recortar el gasto público, controlar la emisión monetaria, elevar la tasa de interés, eliminar derechos laborales y bajar salarios. La realidad nos indica que todas y cada una de las veces que se aplicaron estas políticas nos condujeron a la destrucción del aparato productivo y al caos sociolaboral. Creo que existe otra visión interpretativa diferente sobre las causas de la inflación en la Argentina. Esta mirada distinta está basada en los aportes teóricos elaborados por la escuela estructuralista. A grandes rasgos la mirada estructuralista no identifica al problema fundamental solo, como un fenómeno monetario, sino como un conjunto de otras cuestiones, como ser: la distribución del ingreso, las restricciones en el sector externo y en las cadenas productivas, la generación de tecnología propia y la acumulación de capital. Deseo puntualizar uno de estos aspectos, es el que se refiere a las cadenas productivas, analizando la relación que existe entre el alza de los precios y el poder monopólico o de posición dominante de algunas empresas en el mercado. Como ejemplo menciono a Molinos Río de la Plata, empresa líder en alimentos, que ejerce posición dominante en aceites, harinas, yerba, arroz, salchichas, caldos, margarinas, pan rallado, hamburguesas, vinos y otros productos. Observando sus balances advertimos que esta empresa desde 2006 en adelante aumentó sus ventas, aumentó sus precios y aumentó sus márgenes de ganancias. En el sector de productos de consumo masivo (no así en el sector de exportaciones donde no puede fijar el precio de venta) su ganancia bruta subió de un 25% a un 34%. Molinos ha elevado sus precios en forma constante por encima del alza de sus costos. En apenas seis años ha incrementado un 40% la ganancia bruta sobre ventas. El mismo análisis con igual resultado se puede hacer con otras empresas vinculadas al rubro alimentos, como son Arcor y Ledesma. Así es como vemos que los aumentos tienen origen en la posición dominante que ejercen grandes empresas que amplían sus ganancias extraordinarias vía alza de precios. Por lo que la intervención del Estado en el control y administración de precios es una herramienta para evitar el abuso de empresas monopólicas en cadenas de producción que perjudican a los eslabones más débiles siendo el último y más perjudicado el consumidor.
Oscar Domingo Guitre
DNI 11.219.138