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Un taxista fue a auxiliar a un colega y terminó con un balazo

El domingo Héctor Roldán llegó a barrio Acíndar en medio de un atraco a otro chofer. Un tiro le perforó el intestino.

Martes 22 de Enero de 2013

Un taxista que escuchó cómo el operador de radio avisaba que un colega estaba siendo asaltado frente al tanque de agua de barrio Acíndar salió en su ayuda, pero al llegar el ladrón lo recibió a los tiros: terminó con un balazo en la pelvis, lo que le provocó una grave lesión en el recto medio. Sus compañeros de la Asociación de Taxistas Autoconvocados de Rosario (Atar) denunciaron que la policía no acudió y reclamaron mayor seguridad para poder seguir trabajando. "Porque, como siempre dijimos, para lo único que sirve el GPS es para despachar viajes", afirmó el secretario gremial de la entidad, Gastón Paz.

El disparo a Héctor Roldán, un taxista de unos 50 años, no fue el único hecho de violencia que se vivió al volante durante el fin de semana (ver aparte), pero seguramente fue el más serio porque llegó a poner en riesgo la vida del trabajador.

Uno de los compañeros que acompañó al herido desde una hora después del ataque fue Miguel Angel Beltrán, quien ayer relató a La Capital cómo se desarrollaron los hechos.

Todo indica que alrededor de las 3 del domingo pasado —contó— un taxista fue asaltado en la calle Acevedo de barrio Acíndar y el operador de turno del radiollamado pidió que quienes pudieran se acercaran al lugar, ya que la policía todavía no había acudido.

"Pero, en el momento en que llega nuestro compañero, el tipo (por el ladrón) saca un arma, aparentemente una 9 milímetros, dispara atravesando la puerta del lado del conductor y el tiro le perfora el intestino", detalló Paz.

Tras la huida del ladrón, Roldán fue llevado al Hospital de Emergencias Clemente Alvarez (Heca), donde inmediatamente se le practicó una cirugía.

El jefe de guardia del centro asistencial, Fernando González, explicó que el chofer se encontraba "estable" y cursaba "favorablemente" las primeras 48 horas del posoperatorio.

La bala, según detalló el médico, le había ingresado por la pelvis y generado una lesión en el recto medio, lo que obligó a practicarle una colostomía y un drenaje perineal.

Como se trata de una herida que aún podría presentar complicaciones, Roldán permanecía internado en sala general, rodeado de sus preocupados familiares.

"La familia está muy mal", aseguró Beltrán, para vaticinar que su compañero perderá largo tiempo de trabajo hasta reponerse. También mostró su indignación porque "al auto ya lo masillaron y volvió a trabajar como si nada hubiera ocurrido".

De hecho, desde Atar dijeron también haber sido "apretados" por gente del Sindicato de Peones de Taxis de Rosario (SPT), que no quieren "movidas ni que esto trascienda". Las amenazas fueron denunciadas en la comisaría 21ª, de Arijón 2349.

Pese a esa grave fractura en el campo gremial —que viene de lejos—, los representantes de Atar dieron cuenta de la situación a varios funcionarios municipales y concejales.

"Todos están al tanto, pero a las palabras se las lleva el viento", se quejó Paz, convencido de que el GPS que se exige en las unidades "es sólo un negocio" y cumple la única función de "ser un despachador de viajes, porque la policía lisa y llanamente no acude".

Separación. Por eso, desde el punto de vista de lo que aportaría más seguridad al sistema, el titular de la entidad reclamó que se exijan "unidades grandes, con confort y barrera protectora entre el chofer y el pasajero", ya que la estadística muestra que "ocho de cada diez agresiones a taxistas se hacen con elementos cortopunzantes y vienen desde atrás".

Sólo un 20 por ciento de los ataques llega "desde el costado", es decir, desde la ventanilla o la puerta del conductor.

"No queremos un paro porque es una medida que no nos sirve, pero sí exigimos seguridad para poder trabajar", manifestó Beltrán.

Otros 4 robos

El integrante de la Asociación de Taxistas Autoconvocados de Rosario (Atar) Miguel Angel Beltrán señaló otros cuatro robos a choferes que ocurrieron el sábado pasado, por la tarde. Dos de esos cuatro hechos, que fueron con armas, se dieron "en menos de media hora", señaló Beltrán, en la zona de Grandoli y 24 de Septiembre.

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