Sábado 29 de Agosto de 2009
Hasta hace cuatro meses trabajaba en el laboratorio metalúrgico de una fábrica de aros (Mahle), controlando su calidad y hoy me encuentro cortando una calle, protestando. ¿Por qué? Cuando estudié para técnico químico, en la Enet Nº 7 de Rosario, me enseñaron a manejar un microscopio y la estructura química de algunos materiales. Pero no me enseñaron a prender una cubierta, ni a pararme para que no circulen autos. Hoy la fábrica donde trabajé más de 17 años quiere cerrar y mi vida pasó de claro a oscuro. Hace unos meses tenía un futuro con mis 50 años, ahora tengo otro. Mi condición pasó de trabajar de empleado a empleado sin trabajar. Pasé de pagar el impuesto municipal, el inmobiliario, a recibir una caja con comestible que dice Municipalidad de Rosario. Estoy cansado de ver a funcionarios del gobierno decir y prometer defender la fuente de trabajo. Sigue pasando el tiempo y la fábrica no abre. Parece que las hojas de mi documento llenas de sellos de elecciones del 83 hasta ahora no alcanzaron. Sin embargo, como decía Martin Luther King: yo tengo un sueño, volver a trabajar. El flaco Spinetta dice: "Si tienes voz tienes palabras, dejalas caer". Nosotros queremos que nuestra fábrica funcione, pero para eso debemos cortar calles, escrachar a empresarios, políticos, protestar y dejar caer esas palabras que pueden incomodar a algunos. Pregunto: ¿es necesario? La respuesta la consigo en el día a día. Sigo sin trabajo y la situación empeora cada vez más.
Carlos Chinnici
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