Domingo 18 de Marzo de 2012
El viernes 13 de octubre de 1972 un avión de la Fuerza Aérea Uruguaya se estrelló en la cordillera de Los Andes con 45 personas a bordo, en el departamento Malargüe de la provincia de Mendoza, muy cerca del límite entre Argentina y Chile. El avión, un Fairchild Hiller FH-227, había partido un día antes del Aeropuerto Internacional de Carrasco transportando al equipo de rugby Old Christians, formado por ex alumnos del Colegio Stella Maris de Montevideo, que se dirigía a jugar un partido contra Old Boys de Santiago de Chile.
Tras una escala en la ciudad de Mendoza, el vuelo continuó a Santiago en momentos que se desarrollaba un frente de inestabilidad en todo el sector de la cordillera central. Debido a una serie de errores de cálculo, la nave se estrelló a casi 4.000 metros. De las 45 personas en el avión, 13 murieron en el accidente, otros cuatro a la mañana siguiente, y al octavo día murió Susana Parrado debido a sus graves lesiones. Los 27 restantes tuvieron que enfrentarse a duras condiciones ambientales de supervivencia en las montañas congeladas aún en plena época de nevadas.
La búsqueda se suspendió ocho días después del accidente. La noche del 29 de octubre, una nueva tragedia se cernió sobre el resto del avión, en la noche un alud se deslizó y sepultó los restos de la nave, ocho personas murieron asfixidas bajo la nieve. A mediados de noviembre fallecieron dos jóvenes más y el 11 de diciembre moriría la 29º y última víctima del accidente por gangrena.
El grupo pudo sobrevivir durante 72 días gracias a la decisión grupal de alimentarse de la carne de sus compañeros muertos (antropofagia), quienes estaban enterrados en las afueras del fuselaje.