Lunes 06 de Abril de 2009
El único detenido por un violento asalto a un súper La Gallega de Arroyito fue enviado a juicio por su participación en el golpe, en el que un sobrino adolescente que lo acompañaba murió durante un tiroteo con la policía. La Cámara Penal redujo las figuras penales por las que estaba acusado, pero confirmó su procesamiento porque fue detenido en el lugar, con efectos robados y dos armas de fuego. Una era una pistola 9 milímetros que le alcanzó su sobrino, ya herido de muerte en el piso, tras ser rodeados por la policía.
Un año atrás, Mariano Emanuel Farré, de entonces 21 años, ponía los brazos en alto para entregarse tras ver caer por un balazo en la ingle a su sobrino de 16 años, en un tiroteo frente al súper. Allí, junto a dos hombres que escaparon, habían inmovilizado a seis empleados y sustraído billeteras y celulares al no poder robar dinero del local. Fue un golpe con mucho despliegue pero poca información, o un dato fallido: no pudieron acceder a la caja fuerte porque las víctimas no tenían la llave.
Ese día, el 2 de marzo de 2008, Farré llevaba sólo una semana en libertad tras ser absuelto por un homicidio. En octubre pasado la jueza de Instrucción Alejandra Rodenas lo procesó por una lista de cinco delitos: robo doblemente agravado (por el uso de arma y la participación de un menor), privación ilegítima de la libertad también agravada, resistencia calificada a la autoridad, portación ilegal de arma de guerra y la supresión de guarismos de las pistolas.
Tres menos. Bajo esa extensa carátula el caso llegó a la Sala IV de la Cámara Penal, luego de la apelación presentada por el abogado de Farré, Carlos Heuer. El tribunal de segunda instancia hizo lugar en parte al planteo de la defensa y suprimió la figura de privación de la libertad, al entender que la inmovilización del personal del súper fue parte de la secuencia típica de un asalto. "Para la Cámara esa conducta quedó incluida dentro del mismo curso de ejecución del robo", dijo el abogado a La Capital. Los jueces también desligaron a Farré de la resistencia a la autoridad (de lo que sólo participó su sobrino) y de la adulteración de las pistolas, porque no hay evidencia de que las haya limado él mismo.
No obstante, el procesamiento quedó en pie por el robo y la portación de armas. Pese a que los reconocimientos fueron negativos, el tribunal tuvo en cuenta que Farré fue detenido "en flagrancia", con armas en su poder y un reloj, un celular y una billetera de las víctimas.
Descubiertos. Los cuatro maleantes habían llegado al súper de Alberdi al 100 bis a las 5.30 de ese día, en dos motos, y esperaron en una calle aledaña. A las 6, cuando ingresaban dos custodios de seguridad privada, un encargado, un panadero, un verdulero, y una chica de limpieza, los encañonaron y condujeron al local, sin saber que un taxista los vio y llamó a la policía.
Una vez adentro, golpearon a algunos de ellos y quisieron abrir una caja fuerte pero advirtieron tarde que nadie tenía la llave. Guardaron algo de mercadería en un par de mochilas que dejaron tiradas cuando advirtieron la llegada de la policía.
Entonces el sobrino de Farré, Leonardo José Lazzara, de 16 años, salió a una calle interna donde se produjo el tiroteo. Mientras dos de sus cómplices huían, se arrastró herido unos diez metros hasta el ingreso. Ahí le entregó su arma a su tío, que salía del súper con la empleada de limpieza como rehén.
Una corta negociación precedió al final. Farré bajó las pistolas 9 milímetros y se entregó. A su lado agonizaba el hijo de su hermana, que murió una hora después en el hospital Centenario. Los dos policías que participaron de la balacera fueron sobreseídos por haber actuado en "legítima defensa".
Este es el segundo juicio que afrontará Farré. Una semana antes había sido absuelto por el crimen de Gerardo Damián Lobo, ocurrido el 30 de abril de 2005. Dos años antes lo habían desvinculado del homicidio del policía Diego Navarro, baleado durante un asalto a un súper de La Florida el 11 de abril de 2005, lo que provocó un inédito acuartelamiento de la policía.