Domingo 21 de Abril de 2013
Al menos 161 personas murieron y unas 6.700 resultaron heridas ayer cuando un terremoto de magnitud 6,6 sacudió el suroeste de China, destruyendo edificios y generando aludes, informaron medios estatales.
El temblor tuv o lugar al pie de la meseta tibetana, en la provincia de Sichuan, una región con fuerte actividad sísmica que ya fue devastada en 2008 por un potente terremoto.
El movimiento telúrico duró unos 30 segundos. Su epicentro se situó cerca de la ciudad de Yaan y sorprendió a la población justo después de las ocho hora local.
Doce horas después del terremoto, el balance alcanzó 161 muertos. Un balance anterior daba cuenta de 124 muertos y más de tres mil heridos.
Más de 260 réplicas sísmicas se sucedieron durante el día, indicó el Diario del Pueblo en su página de internet.
Las primeras fotos de la catástrofe mostraban edificios de poca altura destruidos y numerosos escombros en las calles.
Los 140 kilómetros de autopista entre la capital provincia, Chengdu, y Yaan, la localidad más cercana al epicentro del temblor, fueron prohibidos a la circulación de particulares, y reservados únicamente a las ambulancias y camiones del ejército u otros vehículos de auxilio.
Imágenes tomadas desde el cielo mostraban zonas rurales donde las casas parecían haberse desmoronado, y otras, más pobladas, donde los daños eran más limitados.
Al menos diez mil viviendas fueron destruidas, según el gobierno de Sichuan.
Las construcciones de las zonas rurales chinas suelen tener materiales de dudosa calidad y las normas antisísmicas casi no se respetan.
"Más de dos mil militares fueron enviados para reforzar a los socorristas que estaban trabajando sobre el terreno", indicó la agencia oficial China Nueva.
El nuevo presidente chino, Xi Jinping, pidió que se ayude a las víctimas, mientras que el primer ministro Li Keqiang viajó a la región afectada, al igual que solía hacer su predecesor Wen Jiabao, en caso de catástrofes, lo que lo hizo muy popular.
El presidente ruso Vladimir Putin envió un telegrama de pésame a su homólogo chino.
La provincia de Sichuan, una de las más pobladas de China con 80 millones de habitantes, fue devastada en 2008 por un temblor, que dejó unos 87 mil muertos y desaparecidos.
La agencia de prensa oficial indicó que el sismo de ayer alcanzó una magnitud de 7, mientras que el Instituto Geofísico de Estados Unidos (USGS) registró un temblor de magnitud 6,6. La profundidad fue estimada en 12 kilómetros, una distancia muy baja, lo que favorece que se produzcan muchos daños.
"Las operaciones de rescate se veían entorpecidas por deslizamientos de tierra provocados por el sismo", indicó CCTV.
El temblor se sintió muy fuerte en Chengdu, la capital provincial de Sichuan.
indignación y protestas