Miércoles 20 de Marzo de 2013
Un cura asesinado en la última dictadura militar podría ser el primer beato del Papa Francisco, aunque el proceso aún está en sus comienzos. Se trata de Carlos de Dios Murias, un sacerdote franciscano a quien le fueron arrancados los ojos y mutiladas las manos en la provincia de la Rioja, antes de ser asesinado a tiros.
De acuerdo con el portavoz de la Santa Sede, Federico Lombardi, Bergoglio aprobó la causa de canonización de este clérigo.
La postulación para la beatificación de Murias —paso previo a ser considerado santo—, la había realizado en mayo de 2011 Fray Angelo Paleri, franciscano de la iglesia riojana. Bergoglio firmó entonces la causa "con discreción, para evitar que fuera bloqueada por otros obispos contrarios a iniciativas similares basadas en el compromiso social de los sacerdotes", explicó Carlos Trovarelli, superior de los franciscanos conventuales en la Argentina.
Murias es uno de los seis sacerdotes y seminaritas cuya beatificación promovió Bergoglio, ya que también se incluye a los religiosos de la Orden de los Palotinos Alfredo Leaden, Alfredo Kelly y Pedro Duffau, y a los seminaristas de la misma congregación Salvador Barbeito y Emilio Barletti. Todos asesinados la madrugada del 4 de julio de 1976 a tiros después de ser obligados a arrodillarse en hilera en la Iglesia de San Patricio de Buenos Aires.
Argentina tiene hasta el momento un solo santo, San Héctor Valdivielso Sáez, un hermano del Colegio Lasalle que fue asesinado durante la Guerra Civil Española. Además, está casi terminado el proceso de beatificación del Cura Brochero, quien en 1800 vivió en las sierras cordobesas.
Carlos Murias había nacido en Córdoba en 1945. Su padre, un agente inmobiliario y ligado a la política, quería que su hijo fuera militar. Sin embargo, tras cursar el Liceo Militar, Murias entró al seminario y fue ordenado sacerdote por Enrique Angelelli, obispo de La Rioja. Recaló en el pueblo El Chamical, en compañía del francés Gabriel Longueville, con la misión de fundar una comunidad franciscana. Pero en 1976 los sorprendió el golpe de Estado y hubo advertencias y amenazas contra los sacerdotes.
Murias fue secuestrado el 18 de julio de 1976 y dos días más tarde su cadáver fue encontrado en medio del campo: le habían sacado los ojos y cortado las manos antes de dispararle. Lo mismo sucedió con Longueville, y una semana más tarde con el laico Wenceslao Pedernera (fusilado en Sañogasta, La Rioja), ambos también postulados en la misma causa.
En tanto, los religiosos palotinos fueron asesinados en venganza por un atentado con explosivos que la guerrilla había perpetrado dos días antes en el comedor de la Seguridad Federal, que causó la muerte de 20 policías. Los autores de la llamada "masacre de San Patricio" escribieron en una alfombra de la iglesia: "Estos zurdos murieron por ser adoctrinadores de mentes vírgenes y son MSTM" (Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo).