Un rugbier murió por sobredosis durante un asado con amigos
Tenía 21 años. Cenaron en un quincho y tomaron drogas duras. Sus amigos tardaron en llamar a emergencias y falleció de un paro.

Martes 12 de Noviembre de 2013

Un joven jugador de rugby de la primera división del Club Banco Mendoza murió durante un asado con amigos luego de haber consumido drogas pesadas, según se supo ayer.

El joven, identificado como Cristian Puleo, vivía en calle Pueyrredón de Chacras de Coria, una de las zonas residenciales más exclusiva de Mendoza.

Según se supo ayer, el viernes por la noche Cristian se reunió con un grupo de amigos en un quincho de calle Maza, de la localidad de Lunlunta, departamento de Maipú. Durante el asado, según algunos testimonios, aparecieron las drogas: LSD (ácido lisérgico), éxtasis y crack, según indicaron fuentes judiciales.

En la sede judicial donde se tramita la causa, los testimonios recogidos dieron cuenta que Cristian tuvo un fuerte episodio de alucinaciones en el que lloraba y gritaba.

En algunos momentos no reconocía ni a sus amigos, hasta que empezó a "dar vueltas como loco en el parque", reveló una fuente relacionada con la investigación.

Sus amigos tardaron casi dos horas en llamar a la ambulancia porque en medio de la crisis no supieron qué hacer. En un momento, el joven no reaccionó más, y allí la fiesta se transformó en tragedia.

Fue recién en ese momento, ya en la madrugada del sábado, que los amigos del joven rugbier llamaron al 911. Una ambulancia del Servicio de Emergencia Coordinado se trasladó hasta el quincho y cuando el médico examinó a Puleo constató que no tenía signos vitales.

Los resultados de la necropsia estarán recién este jueves y entonces los forenses le informarán a la Justicia con exactitud qué sustancias y qué cantidad de dosis consumió el joven Puleo que lo llevaron a la muerte.

LSD, éxtasis y crack. El LSD, también llamada lisérgica y comúnmente conocida como ácido, es una droga psicodélica semisintética que se obtiene de la ergolina y de la familia de las triptaminas.

Los ensayos científicos demuestran que el LSD es conocida por sus efectos psicológicos, entre los que se incluyen alucinaciones con ojos abiertos y cerrados, percepción distorsionada del tiempo y disolución del ego.

Por su parte, el éxtasis es una droga psicoactiva de origen sintético con propiedades estimulantes y empatógenas de sabor amargo. El éxtasis se particulariza por sus efectos empatógenos, relativos a una sensación subjetiva de apertura emocional e identificación afectiva con el otro.

La droga transfiere energía, alta sensibilidad y reducción de la ansiedad al contacto físico, mayor tolerancia a la fatiga, taquicardia, arritmia e hipertensión, pérdida del apetito, sequedad de boca, sudoración, deshidratación, hipertermia, sobrestimulación (aumento del estado de alerta, insomnio). En altas dosis produce náuseas, vómitos, temblores, hiperactividad motora, escalofríos y deshidratación severa; pueden experimentarse problemas cardíacos o una insuficiencia renal aguda, que podrían provocar la muerte. También crea cuadros psicológicos de ansiedad, irritabilidad, sensación de euforia, estado de placer, sensación de empatía con los demás, locuacidad, omnipotencia. Dosis elevadas pueden producir ansiedad, pánico, confusión, insomnio, psicosis y fuertes alucinaciones visuales o auditivas.

En tanto, el crack causa un intenso viaje de corta duración seguido inmediatamente por lo opuesto: depresión intensa, tensión nerviosa y ansia por más droga. Los que la consumen a menudo no se alimentan ni duermen apropiadamente. Pueden experimentar un marcado incremento del ritmo cardíaco, espasmos musculares y convulsiones. La droga puede hacer que la gente se sienta paranoica, enojada, hostil y ansiosa, incluso cuando no están bajo su influencia.

Crack

Distintos comentarios referían ayer que el joven se habría drogado con pastillas de éxtasis o con LSD. Sin embargo, fuentes judiciales dieron cuenta de que los amigos de Cristian hablaron de crack.

“No hay medidas acordes a la gravedad”

El vocero del Episcopado, Jorge Oesterheld, ratificó ayer que para los obispos del país “no hay medidas acordes a la gravedad del problema” del narcotráfico y para mantener vigente el documento sobre la droga, la Conferencia Episcopal Argentina convocó a una jornada de ayuno y oración.

“Este comunicado es una advertencia en la que reflejamos las problemáticas que vemos. En esta reunión se juntaron obispos de todo el país y lo que salió como tema prioritario fue esta realidad en la que cada vez hay más familias preocupadas por el tema de las adicciones y no vemos que esta problemática tenga repercusión en quien tiene la responsabilidad de conducir las cosas. No hay medidas acordes a la gravedad del problema”, señaló Oesterheld.

El documento fue presentado el viernes último y ayer los obispos convocaron a una jornada de ayuno y oración, “pidiendo a Dios Padre que mueva y sostenga los corazones y las voluntades de quienes tienen en sus manos la responsabilidad de los recursos de la ley, para frenar la perversa y devastadora fuerza de las drogas”, como explicaron.

En tanto proponen para la jornada del 7 de diciembre, celebrar misa en las diócesis del país, en las catedrales y santuarios, en las parroquias y capillas, “por esta intención, recordando especialmente a los enfermos, a sus familiares y a los fallecidos por causa de este flagelo”.

“La oración es una expresión de confianza dirigida a nuestro Padre Dios que siempre quiere lo mejor para sus hijos, y conoce muy bien lo que padecemos y sufrimos cuando un niño, un joven o un adulto pierden la libertad, la salud y hasta la propia vida por causa de las drogas: Que la Virgen María que nos cuida con ternura de Madre, nos acompañe en este día”, dijeron.

En declaraciones a radio Rivadavia, Oesterheld manifestó: “El tema de la droga está insertado como el divertimento del fin de semana y no podemos acostumbrarnos a eso porque nos hace un daño enorme y destruye familias todos los días”.

“Es muy preocupante la advertencia de otros políticos que señalan a otros lugares como los generadores del problema y no los suyos propios. Este es un problema de toda la sociedad y de la clase dirigente”, subrayó.

También sostuvo que “la diferencia con 2001 es que las instituciones democráticas que deben encargarse de esta problemática están funcionando muy bien, por lo tanto tienen que ocuparse”.

“Nos tenemos que cuidar unos a otros, debemos ser capaces de sentarnos para trabajar esto porque está en juego la vida de todos los chicos y es imperdonable que no lo hagamos”, remarcó.

El último viernes, la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) aseguró que “la sociedad vive con dolor y preocupación el crecimiento del narcotráfico”.

Durante la 106º Asamblea Plenaria, la Iglesia consideró que “la Argentina está corriendo el riesgo de pasar a una situación de difícil retorno” en relación al consumo de drogas, especialmente entre los jóvenes.

El problema del narcotráfico, según evaluó la CEA, “sólo será abordado eficazmente por medio de amplios consensos sociales que deriven en políticas públicas de corto, mediano y largo alcance”.

Y subrayó que “perseguir el delito es tarea exclusiva e irrenunciable del Estado”, a la vez que expresó su preocupación “por la desprotección de las fronteras y por la demora en dotar de adecuados sistemas de radar a las zonas más vulnerables”.