Miércoles 09 de Junio de 2010
Quizás él no lo sepa, pero al hincha rojinegro Rodolfo lo vigila la policía sudafricana. Este incondicional de Newell’s Old Boys llegó hace tres días a Pretoria, para el Mundial de Sudáfrica, como parte de un nutrido grupo de las Hinchadas Unidas Argentinas (HUA).
Este heterogéneo conglomerado de barrabravas, que reúne a fanáticos de los principales equipos argentinos a excepción de los célebres Boca Juniors y River Plate, alquiló una pequeña escuela en un peligroso barrio de la capital sudafricana como base de operaciones para seguir el torneo.
Pese a la expulsión de diez barras el sábado y de otros dos ayer, Rodolfo asegura que ellos no tienen ninguna intención de "armar bronca" durante la competencia. "¿Creés que me gasté la plata y que vine hasta acá para que me devuelvan? No. Estamos para animar al Diego y a los muchachos, porque ya es hora de que volvamos a ganar un Mundial", dijo el hincha, que prefirió no dar su apellido, en la puerta de su cuartel general.
Rodolfo se muestra ajeno a todos estos preparativos. Ni siquiera sabe que la policía tomó los nombre de algunos de sus compañeros que pernoctan en la escuela y asegura que no ha visto ninguna vigilancia especial. Se mueve libremente.
"Es la misma mierda de siempre. Pero los que estamos acá venimos por el fútbol. Por el fútbol, entendés", dice, levantando los brazos, marcados de por vida por unos espectaculares tatuajes del amor de sus amores: su equipo. (Reuters)