Un reclamo de justicia nacido de la pérdida violenta de los seres queridos
Eran unas 500 personas unidas en un sólo reclamo: justicia. Juntas caminaron desde la plaza Pringles hasta la plaza San Martín y allí prendieron velas en las escalinatas de la sede local del gobierno. Eran familiares y amigos de jóvenes muertos en diferentes circunstancias pero con un único dolor, el que les provoca la ausencia de sus seres queridos. Pancartas con rostros sonrientes de los que ya no están, cartones con nombres escritos con fibrón, banderas con palabras de recuerdo y remeras estampadas. Todo en una marcha presidida por una consigna: "Sólo queremos respuestas".

Viernes 19 de Marzo de 2010

Eran unas 500 personas unidas en un sólo reclamo: justicia. Juntas caminaron desde la plaza Pringles hasta la plaza San Martín y allí prendieron velas en las escalinatas de la sede local del gobierno. Eran familiares y amigos de jóvenes muertos en diferentes circunstancias pero con un único dolor, el que les provoca la ausencia de sus seres queridos. Pancartas con rostros sonrientes de los que ya no están, cartones con nombres escritos con fibrón, banderas con palabras de recuerdo y remeras estampadas. Todo en una marcha presidida por una consigna: "Sólo queremos respuestas".

Llegaron desde distintos puntos de la ciudad y de poblaciones vecinas. Se fueron convocando a través de mails, teléfonos y redes en la web. Entre ellos circulaba un petitorio elaborado por la ONG Ciudadanos en Alerta bajo la consigna "de la bronca a la protesta, esperando respuestas". Después, el texto enumeraba una serie de puntos de claro contenido político: "No queremos gobernar ni cogobernar, no queremos designar funcionarios, no queremos hacer política partidaria, queremos participar y ser escuchados a nivel provincial y municipal para aportar ideas y debatir propuestas ya que a este flagelo de la inseguridad los ciudadanos lo pagamos con nuestros bienes y nuestas vidas".

Desde Pérez."A pesar del dolor que siento estoy contenta porque noto un gran compromiso de la gente", aseguró Viviana Manso, madre de Pablo Conti, el joven futbolista asesinado de una puñalada la madrugada del sábado 6 de marzo en una riña que se produjo a la salida del boliche Galileo, en Pérez.

La mujer, acompañada por su esposo y su otro hijo, dijo que la marcha "sirve para que la policía y los funcionarios vean que la gente no se queda quieta, que ellos no pueden hacer lo que quieren y que todos exigimos más seguridad". Por el crimen están detenidos y a disposición de la Justicia dos de los dueños del boliche, Josué Testa y Daniel Lungo. Abrazado a Viviana también marchó José López, amigo de Pablo y víctima de la misma riña. El muchacho recibió una puñalada que le ocasionó seis puntos en la espalda y ayer prefirió no hablar mucho. "Ya está todo dicho, sólo queremos que imputen a esos tipos por homicidio y paguen lo que tengan que pagar", aseguró.

Fue precisamente el papá de Pablo Conti, Claudio, el que ya en las escalinatas de la sede de Gobernación y frente a la mirada de los cartoneros que también hicieron su protesta (ver pág. 6) pidió un minuto de silencio en recuerdo de todos los jóvenes muertos cuyos familiares participaron de la marcha. Poco antes, este hombre visiblemente golpeado en lo anímico había dicho: "Yo a mi hijo no lo tengo más, pero quiero que nadie pase por lo mismo". Y reconoció que "nunca" pensó estar en una marcha como la de ayer. "Desgraciadamente estoy conociendo gente que sufrió y sufre lo mismo que yo", sostuvo.

En cuanto a la investigación del crimen, la mamá de Conti pidió que "las culpas no queden en los dos hombres que están presos sino que también se extienda a los dos policías que hacían adicionales en el bar y que no hicieron nada para defender a mi hijo. Como a ellos les pagan los dueños del boliche salieron a proteger a los asesinos".

Sin respuestas.Quienes hasta ahora no han encontrado respuesta a la muerte de su familiar son los Gurruchaga, dueños de la heladería "La gata alegría", de 27 de Febrero al 1900. El pasado 4 de marzo, dos jóvenes llegaron al local y bajo amenazas le exigieron la recaudación a Diego, de 22 años, quien estaba al frente del comercio. "Mi hermano se asustó y dio algunos pasos hacia atrás para irse del salón. Hizo lo mismo que había hecho en un robo anterior, pero esta vez le dispararon a la cabeza", contó Gaspar Gurruchaga. El muchacho también dijo que hasta el momento no tienen testigos y que eso hace difícil la investigación.

La mamá de Diego, Susana, pidió casi en tono de súplica "que se aclare el crimen de mi hijo, que cambie algo, que haya responsables, que alguien se haga eco de este reclamo" y adelantó que seguirá "marchando con la gente que nos apoya hasta que todos y cada uno de los crímenes sea esclarecido".

También Guadalupe Mercado participó del numeroso reclamo. Es la tía de Manuel, un muchacho asesinado de un disparo por la espalda en Felipe Moré y French el jueves de la semana pasada. "Los que mataron a mi sobrino están sueltos, sabemos quiénes son y se lo dijimos a la policía pero ni la (comisarías) 20 ni la 12 hacen algo. A Manuel lo mataron por nada y ellos no hacen nada", dijo.

No faltaron la mamá de Carla Palma, la chica muerta en Sucre al 1000 en junio de 2003 a manos de dos pibes que le robaron la moto y que ya fue resuelto judicialmente; familiares de Juan Gabriel Flores, asesinado el 1 de diciembre de 2008 en la casita que se acababa de comprar en Villa Gobernador Gálvez; allegados a Daiel Freyre y Leila Barretto, que murieron en un accidente de tránsito en el cruce de las rutas 33 y 14 en septiembre; y muchos otros que perdieron a sus seres queridos en hechos disímiles pero que sufren el mismo dolor y esperan la misma justicia.