Viernes 24 de Mayo de 2013
El Papa Francisco instó ayer a los obispos italianos a tener siempre "las puertas abiertas" y a no dejarse seducir por "la ambición de carrera, de dinero y por compromisos con el espíritu del mundo".
En una solemne celebración en la basílica de San Pedro con los miembros de la Conferencia Episcopal Italiana, el Papa llamó a los obispos de la península a vigilar con firmeza de frente a las tentaciones del mundo moderno.
"Sin vigilancia", el pastor es seducido "por la ambición de carrera, de dinero y por compromisos con el espíritu del mundo", advirtió.
"Se transforma en un funcionario, un empleado del Estado, más preocupado por sí mismo, por la organización y la estructura, que por el bien del pueblo de Dios", agregó.
El Papa, en ese marco, los invitó a reducir las 226 diócesis del país.
Francisco les habló a los purpurados con gran afecto y les prevenía frente al enemigo común, "el Demonio, que aprovecha para aislarnos en la amargura, en las quejas y el desaliento".
Al final, bajó del presbiterio para saludar personalmente a los 250 obispos. Para cada uno de ellos tuvo una sonrisa, una broma, un abrazo.
No se trata de la primera vez que el Papa advierte con palabras severas a los obispos y sacerdotes sobre las tentaciones del clero y recordó, improvisando, que "todos están llamados a interrogarse sobre las pruebas a las que deben someterse".
El Papa los invitó sobre todo a "divulgar la esperanza" y a "tener los corazones, las manos y las puertas abiertas en todas las circunstancias".