Un puente demasiado lejos
Perdimos hace tiempo el derecho a vivir en paz, seguros, como aquellos tiempos que podíamos caminar tranquilos, tener una ventana abierta. Nuestros representantes poco hacen para trabajar...

Jueves 13 de Marzo de 2014

Perdimos hace tiempo el derecho a vivir en paz, seguros, como aquellos tiempos que podíamos caminar tranquilos, tener una ventana abierta. Nuestros representantes poco hacen para trabajar por este tema, prefieren otras "materias", menos comprometidas; sólo piensan en cómo renuevan nuevamente sus bancas disfrazándolo con un manto ideológico. La verdad, ya causa vergüenza. Algunos políticos vieron con buenos ojos el anteproyecto del nuevo Código Penal que sigue pensando que una vida que se pierde es coyuntural, como si fuese una variable económica. En vez de castigar al culpable lo termina beneficiando. Esta comisión fue integrada por el ex ministro de Justicia y Seguridad bonaerense León Arslanián (PJ), los diputados Federico Pinedo (PRO), Ricardo Gil Lavedra (UCR) y la ex diputada María Elena Barbagelata (Frente Amplio Progresista). "Otros" tomaron distancia de semejante aberración garantista y empezaron a lavarse las manos, pero en profundidad y rasgándolos un poco… les interesa casi nada cómo solucionar los robos, homicidios, narcotráfico, etcétera. Siguen aferrados a la idea de la "sensación de inseguridad" cuando todos sabemos que no podemos caminar por ningún lado, no podemos llegar a nuestros trabajos, en fin nos cambiaron las costumbres y destruyeron el derecho de vivir en paz. Sólo la participación ciudadana en la calle puede cambiar algunas cosas, no esperemos ser un familiar de una víctima para comprometernos en recuperar este puente demasiado lejos que nos dejó la ineficiencia reinante. Obviamente que los poderes de la industria judicial, la corrupción policial y los actuales funcionarios que tenemos al frente en esa materia nos llevan a continuar con la cifra escalofriante de muertes, perdiendo el derecho de vivir en paz y transitar nuestras calles como años atrás, ¿te acordás? Lo cierto es que las posibilidades de éxito en esta lucha están asociadas a la voluntad y a la capacidad de políticos, policías y fuerzas de seguridad de romper con la narrativa tradicional de la seguridad actual y atreverse a diseñar estrategias de luchas a las nuevas formas de criminalidad organizada que combinen el respeto a las reglas del estado de derecho con la efectividad en la protección de los ciudadanos y el desmantelamiento de estas estructuras. Que las cárceles sean el hogar de los delincuentes y no de los rosarinos.

Ariel D’Angelo
DNI 16.526.704