Martes 08 de Septiembre de 2015
El pueblito de Belmonte Calabro, en la provincia calabresa de Cosenza, al sur de Italia, logró revertir su proceso de despoblamiento convirtiéndose en un hotel extendido, que funciona en las antiguas casas y conforma una postal de ensueño por su paisaje y hospitalidad, según publica La Capital en su edición digital.
Un hotel extendido es una empresa hotelera que existe como tal en Italia. El establecimeinto está situado en un único centro habitado, formado por varias viviendas cercanas entre sí, con gestión unitaria y capaz de proporcionar servicios hoteleros a todos sus huéspedes.
El pueblo se levanta sobre un espolón rocoso a pocos kilómetros de las aguas azules del mar Tirreno. Hoy es un ejemplo de sustentabilidad ambiental y preservación de las tradiciones culturales y sociales.
Allí dos hermanos tuvieron la idea, primero solos y luego con otros residentes, de intervenir para evitar el abandono, un fenómeno que afecta a muchos pueblos del sur italiano. Primero compraron un par de casas semiderruidas, y las remodelaron con la idea de atraer turistas.
El proyecto creció y ahora algunos de los vecinos son los que pusieron a disposición sus casas para alquilar con el objetivo de verlas reestructuradas, mientras otros directamente las cedieron. En Belmonte Calabria sólo es posible desplazarse a pie. Dos estacionamientos en los extremos permiten dejar los autos y aventurarse en un universo de paredes coloridas, escalinatas que llevan arriba y abajo en una suerte de laberinto, jarrones con flores, lámparas de luz cálida, terrazas en los techos y jardines que se entrecruzan. En el centro hay una plaza, con un bar-trattoria dedicado a la cocina tradicional, considerada desde siempre como un patrimonio cultural. Además, el "hotel extendido" sirve para mantener viva la economía local y algunos oficios artesanales que en caso contrario podrían desaparecer, como los talladores de madera y los talleres que utilizan técnicas ya en vías de extinción.