Viernes 20 de Noviembre de 2009
El diputado nacional electo salteño Alfredo Olmedo revivió una aguda polémica con su proyecto de que se instaure nuevamente el servicio militar obligatorio. Su plan, que tratará de elevar al Congreso “apenas jure” el 10 de diciembre venidero, es que se ofrezca a los jóvenes la opción de la carrera de las armas o la de un servicio especializado a la ciudadanía.
La propuesta no es novedosa (ya en 2002 tanto quien era ministro de Defensa, Horacio Jaunarena, como el entonces gobernador de Buenos Aires Felipe Solá, habían propuesto algo similar: uno la “colimba social” y el otro la “colimba educativa”). Lo que resulta sorprendente es la reacción ante la cuestión.
Una encuesta lanzada entre los lectores de www.lacapital.com.ar dio un 70,8 por ciento de aceptación contra un 29,2 de rechazo del plan. Algo similar se ha manifestado en otros medios de otras provincias, según precisó el mismo Olmedo, actual senador provincial.
Olmedo alcanzó el tercer lugar en las preferencias de los salteños en las últimas elecciones, lo que le valió ocupar el escaño de diputado nacional por el rico Departamento de Anta, en el este salteño. Tiene 44 años, está casado y tiene tres hijos; reside en la ciudad de Salta.
Comenzó su carrera política hace poco más de cinco años por fuera de los aparatos partidarios. Hijo del más fuerte productor de soja de la provincia (lleva el mismo nombre de su padre), estructuró un frente (Salta somos todos) al que adhieren “vecinos que quieren tener un país mejor” como repite incansablemente.
El diputado electo enfrentó las críticas que generaron sus sorteos de automóviles, motocicletas y electrodomésticos durante su campaña a la banca nacional. “Sale de mi bolsillo, no le saco la plata a nadie”, aseveró en una oportunidad.
Esgrime un discurso conservador asentado en la defensa de la familia y de los valores nacionales y se sirve de eslóganes para redondear las explicaciones de sus propuestas: “No hay que preguntarse qué país le dejamos a nuestros hijos sino qué hijos le dejamos al país”, o “En este país hacen falta más aradores y menos oradores”.
Olmedo precisó a La Capital que la propuesta de servicio militar obligatorio que elevará al Congreso se asienta en “una parte militar, con instrucción en las armas para la defensa de la Patria y la exaltación de valores relacionados como el respeto a la bandera, al Himno, a la persona, a un plato de comida”.
La otra impondría a los ciudadanos aspectos sobre defensa civil para asistencia de la población ante desastres.
Destacó en ese contexto que “es necesario volver a la cultura del trabajo, enseñar oficios; y también darle la oportunidad a quienes cursan estudios superiores, que los pongan a disposición del pueblo, como sería el caso de los estudiantes de medicina, que podrían hacer pasantías en hospitales”.
Polémico, el legislador salteño asevera, en suma, que “se debe volver a la cultura del orden y la cultura del trabajo, porque en la Argentina, lo único que hay seguro en estos días es la inseguridad”.
Dijo que su idea ya la ha expuesto tanto a militares como a otros legisladores y que ha logrado consenso. “Pero el mayor eco lo he tenido de la población. Tengo una encuesta hecha en Salta,donde el 83 por ciento está a favor. En San Luis y en San Juan esos porcentajes trepan al 90 y al cien por cien”.
Advierte que “lo que sí es claro que nadie quiere la colimba de antes. Hay que tener en cuenta que no está derogada la ley de servicio militar. La presidenta Cristina Fernández de Kirchner sólo debería reglamentarla para poner en práctica el proyecto, enriquecido con tantas otras propuestas que lo perfeccionen. Otra cuestión muy distinta es tener fondos para concretarlo”.
Olmedo refutó rechazos a su plan que se asientan en que se debe hacer hincapié en la educación. “Los jóvenes no respetan nada, ni a sus maestros ni a la bandera ni a la Patria. Por eso es necesario ubicarlos en otro contexto para guiarlos”, concluyó. l