Sábado 12 de Octubre de 2013
Las plantas químicas, ya sea las creadas por seres humanos o las que se encuentran en la naturaleza, producen sustancias que son esenciales para la vida cotidiana. Se han usado durante miles de años, por ejemplo, para fines medicinales o con otros efectos benéficos para las personas. Lo cierto es que también tienen la posibilidad de utilizarse con otros objetivos como la destrucción y la muerte.
Durante la primera guerra mundial se emplearon ciertas sustancias como gases lacrimógenos, asfixiantes o causantes de vómitos. A estas sustancias químicas incapacitantes se fueron sumando las sustancias químicas letales. Así, en la segunda guerra mundial se acumularon arsenales. En las últimas décadas la experiencia y la tecnología permitieron mejorar y hacer más sofisticadas aún a estas armas.
Organizaciones terroristas de distintos lugares del mundo las han utilizado o han intentado hacerlo para herir o destruir al "enemigo". Argentina está libre de armas químicas como el resto de los países de Latinoamérica, pero es crucial crear conciencia entre sus pobladores y estudiantes de carreras ligadas a las ciencias para poder seguir en este camino.