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Un pozo atraviesa toda la calle y los autos suben a la vereda para esquivarlo

La complicación es tan seria que hasta puede terminar en accidente porque para evitarlo los conductores se suben a las veredas, anchas y arboladas, donde suele haber niños.

Viernes 18 de Enero de 2013

A punto de cumplir su primer aniversario, el pozo que tiene el pavimento en la esquina de Riccheri y Latzina (Riccheri al 2900) sigue dando dolores de cabeza a los vecinos. La complicación es tan seria que hasta puede terminar en accidente porque para evitarlo los conductores se suben a las veredas, anchas y arboladas, donde suele haber niños. Ya son decenas los que sufrieron las consecuencias de lo que empezó como una pérdida de agua y ahora es una "pileta" en la que hasta creció una vigorosa planta.

Según los vecinos, Aguas Santafesinas SA (Assa) no ignora la presencia del pozo, puso un corralito, dos pequeñas luces y llega periódicamente a tomar nota. Pero con el correr de los meses, el corralito es un manojo de hierros que los conductores enojados tiran a un costado y las señales luminosas, además de agotadas, aparecen por el suelo.

La esquina se parece al resto de las intersecciones del barrio Carlos Casado, que tiene pavimentos y cloacas desde hace unos 15 años.

Desde hace casi un año el centro de los reclamos es el pozo. Mejor dicho, "la pileta que se formó en la que también se bañan los perros", comentó Graciela Rivero en el ir y venir de la atención de un kiosco ubicado frente al agua estancada. Por esa visión privilegiada, la familia es portavoz de las peripecias de propios y extraños.

"Se caen con las motos, rompen parte del auto y hasta se bajan y tiran todo con mucha bronca porque quieren pasar en lugar de dar la vuelta por otra calle", relata Graciela. Días atrás un camión con hormigonera arrasó con las señalizaciones y la mujer, junto a su esposo Enio, fueron los encargados de ponerlos de pie.

Génesis. Todo empezó un año atrás, cuando comenzó a salir agua del pavimento. El líquido fue ganando lugar, desgranó el asfalto y se convirtió en el actual pozo de dimensiones tan importantes que sólo deja dos franjas a cada lado, tan estrechas, que los vehículos de todo tipo se suben a la vereda para pasar.

Tiempo atrás, los vecinos hasta llegaron a cortar la calle para que los conductores no se encontraran con el pozo, pero tuvieron que dar marcha atrás porque los sorprendidos fueron ellos al encontrar vehículos circulando por las veredas, relató Enio Dornelles mientras colocaba una piedra de grandes dimensiones en medio del pozo. Un modo de ayudar a que los conductores adviertan que es profundo y así evitar "el llantazo".

Según Dornelles, en la zona son varios los corralitos de Assa. Como ejemplo, dijo que de Riccheri al 2900 hacia 27 de Febrero, al menos se pueden contar cuatro. A los que se pueden sumar tres por Gálvez y otros tantos a pocas cuadras.

"No creo que sea de agua, porque la presión no varió en los domicilios, pensamos que puede ser de cloacas, no sabemos de dónde sale el líquido que terminó rompiendo media cuadra de asfalto entre la acción disgregante del agua y el traqueteo de los camiones, ya que Riccheri es un paso natural hacia Ovidio Lagos. Estamos cansados", dijeron los vecinos con la esperanza de que al pozo, la fama, como en tantos casos, le juegue en contra, y lo tapen.

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