Miércoles 23 de Septiembre de 2009
El pasado jueves, poco después de las 18, emprendí el regreso a Rosario desde Buenos Aires por la autopista. Teniendo en cuenta las condiciones climáticas, tuve mayor precaución al circular que en otras oportunidades, más teniendo en cuenta que la Ruta 9 no se destaca por sus señalizaciones y seguridad. A la altura del kilómetro 213, transitaba lentamente (debido a la abundante lluvia) cuando delante de mí un Volkswagen Gol gris hace un trompo y se desliza al cantero central, en un sector en que debe haber 4 o 5 metros de profundidad. Acto seguido, observo un poste SOS a unos 100 metros delante, por lo que enciendo las balizas de mi automóvil y me detengo en la banquina derecha. Bajo, me acerco presuroso al poste SOS y toco insistentemente el botón indicado para "dialogar" con la emergencia /auxilio de la autopista. Insisto varias veces y nadie atendía. Retorno a mi vehículo, se acerca otro automóvil, bajan sus ventanillas y me dicen que no me preocupe que son amigos del dueño del auto accidentado y se retiran, agradeciendo mi "intención" (dado que no pude ayudar, porque el poste SOS nunca funcionó). Aclaro nuevamente, el poste SOS nunca funcionó. Continúo camino hacia Rosario y a los pocos metros leo un cartel que reza: "llame al *788 por emergencias", cosa que al instante hago: me comunico, atienden el llamado anunciando: emergencias, autovía Buenos Aires-Mar del Plata. Ahí sí, me dije, estamos definitivamente a la deriva, más aun cuando el operador me dice que no entendía por qué había entrado mi llamado en su conmutador. Por eso, si tenés un accidente en la autopista a Buenos Aires, lo más factible es que nadie te rescate. Eso sí, el peaje hay que pagarlo y nadie puede quejarse, menos cuando hay aumentos.
Andrés Miranda,
DNI 23.928.683