Martes 02 de Marzo de 2010
Un policía de la Unidad Regional II y un civil fueron detenidos en el marco de la investigación por la trágica emboscada a ómnibus de hinchas de Newell’s Old Boys del 4 de febrero en la que murió un chico de 14 años. El agente, que actualmente integra el plantel de la subcomisaría 6ª de Soldini pero se encuentra apartado de las tareas habituales para su función, aparece vinculado a Carlos Fernando Fleitas, el principal sospechoso de perpetrar el atentado, con quien mantendría una relación comercial por un bar ubicado en el extremo sur de la ciudad, sobre avenida Ovidio Lagos.
Los dos nuevos implicados fueron conducidos ayer a la tarde al juzgado de Instrucción a cargo de Raquel Cosgaya para prestar declaración indagatoria. Con respecto al hombre que no es policía, las fuentes consultadas anoche indicaron a este diario que fue detenido en base a los dichos de un testigo que declaró en la causa. Ese testimonio indicó que el domicilio del sospechoso, en la zona sur de Rosario, es un lugar de acopio o alquiler de armas de fuego.
Débil prueba. En base a esa información desde el juzgado se libró una orden de allanamiento para ese lugar, que se concretó el sábado a la tarde. En ese operativo, que recién trascendió ayer, los investigadores sólo secuestraron un revólver calibre 22. Ayer los pesquisas que siguen el caso de cerca no estaban seguros de que esa persona pudiera tener relación con la balacera en la que murió el chico Walter Cáceres. Es que no posee antecedentes penales y el resultado del allanamiento a su casa no arrojó resultados que lo conecten con el hecho, más allá del hallazgo de un arma que no tenía la documentación correspondiente.
De todas maneras esa persona permanecerá demorada hasta que la jueza resuelva su situación. Muy distinto parece ser el panorama que se cierne sobre el agente Rubén Ramón G., un policía de 28 años con cuatro de antigüedad en la fuerza. Los investigadores judiciales lo detuvieron el fin de semana porque se comprobó que mantenía al menos una relación comercial con Carlos Chino Fleitas. De acuerdo a los datos que trascendieron Gómez sería el propietario de un bar llamado El Límite, ubicado en Ovidio Lagos al 6300, en la esquina del pasaje Ruíz. Fleitas compartiría parte de las ganancias de ese comercio y sería el lugar donde el Chino se habría juntado con parte del grupo que atacó los colectivos.
Una alta fuente de la investigación consignó que Gómez estaba "en carpeta" desde hace unos meses en la División Judiciales de la Unidad Regional II por una serie de denuncias por estafas en la venta de autos y motos.
"Hay sospechas de que comercializaba vehículos caídos de papeles o con los guarismos adulterados. Este policía trabajaba en Soldini, pero por esas presuntas irregularidades se le habían asignado tareas diferenciadas", sostuvo el vocero. Un indicio que lo situó cerca de los hechos del 4 de febrero fue también la aparición de su nombre entre los contactos que estaban grabados en el teléfono celular de Fleitas.
El aparato fue entregado a peritos de Gendarmería Nacional para que realicen un estudio de la información registrada en la memoria. El crimen de Walter Cáceres se produjo cerca de las 4 de ese día cuando dos micros con hinchas leprosos retornaban tras presenciar el partido entre Newell's y Huracán. Por un problema técnico, uno de los ómnibus se detuvo frente a barrio Las Flores y a la media hora fue rociado a balazos.