Domingo 02 de Noviembre de 2008
Me dirijo a la lectora Luciana Giacomodonato, quien el pasado 29 de octubre dejó en claro en una carta su desacuerdo ante la incautación de un caballo de carro. Al contrario, apoyo totalmente la iniciativa del denunciante, pienso que su lástima es necesaria y que la participación política se construye, también, con estas acciones. No sólo merecen ser discutidas, también deben ser promovidas. ¿Coherencia? Sí, al excluir de la acción política lo referente a los animales. Por si no lo sabe, existe una ley de protección al animal que avala la defensa de los mismos. Considero que la tracción a sangre tiene que estar completamente prohibida, como lo está en otras ciudades del país, por las condiciones dolorosas que padecen los pobres caballos y, además, porque es inconcebible que circulen animales de tales características por nuestra ciudad, en las calles intensamente transitadas que tenemos. El maltrato que presentan es indiscutible, muestran problemas alimenticios, óseos y dérmicos, siendo que la mayoría no supera el año de vida. Aún así, son sentenciados a aguantar enormes cargas durante todo el día. Con esto, no insinúo bajo ningún concepto que se deje sin la posibilidad de trabajar a la gente que vive del cartoneo, sólo pretendo que no se permita este tipo de arrastre y se lo sustituya por otro, por ejemplo bicicletas, sumamente usadas en países como China, que no lastiman a nadie. Y sí, definitivamente, esta persona "le hizo un bien al caballo".
Brenda Baños, DNI 34.933.294
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