Un pesebre que cambió la historia
Quisiera compartir con los lectores una reflexión sobre la importancia del acontecimiento que recordaremos en Navidad. La relevancia de este hecho la podemos contemplar analizando distintos aspectos del mismo.

Martes 16 de Diciembre de 2008

Quisiera compartir con los lectores una reflexión sobre la importancia del acontecimiento que recordaremos en Navidad. La relevancia de este hecho la podemos contemplar analizando distintos aspectos del mismo. En primer lugar, la venida de Cristo en el humilde pesebre de Belén fue un hito de una importancia superlativa e inescrutable, porque fue Dios mismo en la persona de Cristo que se hizo presente en el mundo. Por otro lado la venida de Cristo fue el cumplimiento de los planes de Dios para redimir a la humanidad, pues el propósito de este hecho fue para morir en la cruz del calvario por nuestros pecados y acercarnos a Dios. Tenemos que reconocer que el nacimiento de Cristo también es el centro de la historia, porque marcó un antes y un después, sabemos que hay acontecimientos que se fechan antes y después de Cristo, y por otro lado es una evidencia diaria que no podemos negar al observar el almanaque y colocar las fechas en que realizamos nuestros actos en la vida porque estamos en el año 2008 después de Cristo. Cuando llegó el momento de su nacimiento, no hubo lugar para Él, ni en casas, ni en hoteles y residencias. Pero hubo un lugar que le dio entrada, un humilde pesebre que después de recibir al señor Jesús también cambió su historia en un antes y un después, pues a través de los siglos todos lo recordamos. Lo sorprendente de este hecho es que la venida de Cristo también puede marcar un antes y un después en nuestra vida si es que le damos lugar y entrada en nuestros corazones. El quiere poner paz donde hay contiendas y conflictos, poner felicidad donde hay tristezas, poner un motivo por el que vivir donde hay desorientación, desilusión y frustración. Quiere darnos la solución al mayor problema que tenemos como seres humanos y es la salvación eterna de nuestras almas. Ese fue el mensaje del ángel a los pastores de aquella región: "Les doy noticias de gran gozo, que os ha nacido en la ciudad de Belén un salvador que es Cristo el señor".

Jorge R. Alonso, joralonsocont@hotmail.com