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Un personaje excéntrico a la medida de Bill Murray en “St. Vincent”

El jueves se estrena “St. Vincent”. El actor, colaborador habitual de Wes Anderson, protagoniza este filme sobre la relación entre un niño y un hosco veterano de guerra.  

Martes 27 de Enero de 2015

Los involucrados en la realización de "St. Vincent" quieren hablar de Bill Murray, quien interpreta el homónimo gruñón e imperfecto de la primera película del director Ted Melfi, pero las opiniones sobre este actor tan singular suelen ser increíblemente difíciles de precisar. Tal vez por esa misma razón Murray se destacó en películas de algunos de los directores más personales de la periferia de Hollywood, en las cuales las atmósferas y las historias suelen ser extrañamente familiares, como promete ser el caso de "St. Vincent", que se estrena mañana en Rosario.

En este filme, en el que lo acompañan Melissa McCarthy y Naomi Watts, Murray responde al tipo de personaje excéntrico que suele encarar en el cine. La trama comienza cuando Maggie y su hijo adoptivo de 12 años, Oliver, se mudan una casa vecina a la de un veterano de guerra llamado Vincent. Cuando Oliver queda fuera de su casa, Vincent le permite esperar a su madre con él. Como ambos tienen empatía, y que Vincent necesita el dinero desesperadamente, Vincent acuerda con Maggie volverse el niñero de Oliver todos los días después de la escuela. Lo que Maggie no sabe es que Vincent involucra a Oliver en su estilo de vida que incluye apuestas, borracheras y a una prostituta rusa embarazada llamada Daka.

La estrella de "Los cazafantasmas", pero también de "Perdidos en Tokio", de Sofia Coppola; "Café y cigarrillos", de Jim Jarmusch, y habitual colaborador de Wes Anderson en "El Gran Hotel Budapest" (nominada a nueve premios Oscar), "Un reino bajo la luna" o "Viaje a Darjeeling", entre otras, es además objeto de interés para los hijos de la generación que crecieron con aquel filme de 1984.

De hecho Murray fue una figura omnipresente en el último Festival Internacional de Cine de Toronto de este año donde respondió preguntas de los fans después de una proyección por los treinta años del filme de Ivan Reitman que lo lanzó al estrellato.

Pero no solo eso. Para explicar la extraña fascinación que ejerce este actor elusivo que no tiene agente ni suele dar notas, en esa oportunidad los directores del festival declararon el "Día de Bill Murray", lo que dio lugar a ver grupos de fieles seguidores vestidos como algunos de sus queridos personajes en un concurso de disfraces.

Murray es, efectivamente un personaje singular, y lejos del estrellato suele ser visto en por las calles andando en bicicleta o fotografiado en una discoteca. Pero también cumple muy bien lo que se espera de él, por lo que no fue una gran sorpresa cuando cuando, también en Toronto, se fue a mitad de una agotadora serie de entrevistas, al decidir que con eso había sido suficiente y que la diversión estaba realmente en otro lado.

"Si ponemos un poco de atención, la fiesta lo sigue a él", dijo Naomi Watts, coestrella de Murray en "St. Vincent". "Es una alegría trabajar con él", dijo la estrella de "Birdman" y "Diana, la princesa del pueblo". "Todos los días en el set se sentían como una fiesta", añadió.

Murray no tiene ningún agente o manager, y utiliza un número y mensajería de servicio 1-800 teléfono (gratuito en Estados Unidos) para llamadas de productores y directores ansiosos por lograr su participación en sus proyectos.

Melfi, quien también escribió el guión de St. Vincent", dijo que llamó decenas de veces al número del actor. Por suerte para él, Murray finalmente atendió el llamado.

"Yo trato de no escribir con alguien en mente, porque si no los conseguís, es deprimente", dijo. "Sin embargo, la mezcla perfecta de Bill de amargo y dulce, y el cielo y el infierno, es realmente increíble. Eso sí: una vez que empecé a pensar en él, no pude dejar de pensar en él para este personaje".

El director dijo que la forma en que él y Murray se pusieron en contacto fue extraordinaria. Luego de no recibir respuesta a sus mensajes en el 1-800 Melfi escribió una nota a mano y la envió por correo regular a una dirección de Nueva York proporcionada por el abogado de Murray.

Dos semanas más tarde, Melfi finalmente obtuvo una respuesta de Murray a través de su abogado, pidiendole que le enviara el guión a una casilla de correo de Martha's Vineyard. "Dos o tres semanas después sonó mi teléfono y alguien dice ‘¿Ted? Soy Bill Murray. ¿Es un buen momento para que charlemos?'. Y sigue: ‘tengo este guión tuyo y yo no sé quién sos. Y no suelo buscar en Google. Hablame de vos'. Así que estuve cerca de 20 minutos tartamudeando y tratando de decirle a Bill Murray quien soy", relató el director.

Murray sugirió entonces los dos se encontraran a tomar un café, y cuando los compromisos de Melfi no le permitieron volar a Nueva York desde Los Angeles, Murray invitó al cineasta a acompañarlo al Festival de Cine de Cannes y seguir allí la charla.

Después de una recepción entusiasta, algunas reseñas como la de Variety, pusieron el acento en la actuación de Murray al decir que el filme es una "ventana al alma del actor". Además de los elogios para Murray, los críticos tuvieron en cuenta el desempeño de Jaeden Lieberher, de 11 años de edad, el actor cuyo personaje Oliver es tomado bajo el ala de Vincent. Inicialmente ansioso por tener que trabajar con una estrella de Hollywood, Lieberher dijo el actor lo ayudó a relajarse y demostró ser una presencia instructiva. "Aprendí de él, pero él no me enseñó con sus palabras", dijo. "El me enseñó cómo hacerlo, cuando en realidad él no sabía que me estaba enseñando como comportarme ante las cámaras".

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