Sábado 13 de Diciembre de 2014
Un perro entrenado atacó a su dueño en la ciudad de Neuquén. Hasta aquí la escueta información, pero el trasfondo de la noticia va más allá. Lo compró para que realizara la función de un arma: ¿es el perro el culpable? Lo adiestró para agredir: ¿es el perro el culpable? Sucedió lo inevitable y no fue obra del azar sino de la causalidad. Entonces intervinieron la sociedad y los comunicadores mediáticos que llenaron páginas y espacios con la historia, se apesadumbraron por la seudovíctima, se esmeraron en esconder a los verdaderos responsables de la situación y las razones que la engendraron y observaron indiferentes la horrenda agonía que precedió al asesinato del animal. Su propietario lo escogió por su conformación genética, merced al entrenamiento lo convirtió en un instrumento para atacar y finalmente ordenó su muerte, de la manera más bestial posible, porque había cumplido con la misión para la que se lo había preparado. ¿Hay alguien más irracional y cruel que algunos humanos? Ningún perro rottweiler, mestizo o de cualquier otra raza puede solucionar los problemas socioeconómicos de una comunidad o lo psicológicos de algunas personas. La inseguridad, la anomia, la falta de valores socialmente significativos y el incremento de los disvalores son producto de determinada coyuntura en la evolución social histórica de un grupo organizado de personas. Un animal no puede ser utilizado como escudo para destruir al potencial atacante. El miedo, la impotencia, el deseo de dominio y de poder son parte de la psiquis humana. Emplear un perro como un arma para defenderse de uno mismo y de los demás no sólo es una demostración de cobardía sino que constituye un acto de vileza que nos denigra como individuos y como integrantes de una estructura social. Mientras tanto, ¿dónde se refugiaron las normativas? La ley nacional penal 14.346, bien gracias. Usó a su perro como un revólver. Lo entrenó para aniquilar. Luego pidió que lo mataran, exigió al vecino que lo ahorcara y así lo hizo el vecino con un collar. Me pregunto: ¿dónde estaban los funcionarios policiales que permitieron que una ley fuera violada ante sus ojos? Ningún ciudadano denunció a los autores del hecho. Tampoco lo hicieron los proteccionistas. Lamentablemente, todos olvidaron que el perro, incluido el rottweiler, es sujeto de derecho. Ya es hora de preguntarse como seres pensantes y supuestamente responsables cuándo asumiremos nuestro propio rol en la sociedad y dejaremos de usar a los animales como revólveres y como revancha frente a nuestra propia y reconocida impotencia.
Sandra Andrasnik
DNI 5.512.887