Martes 15 de Julio de 2014
La sociedad argentina se caracteriza por una impronta que la ubica en un esquema individual que puede considerarse como ciclotímico. Es decir que por momentos existe un grado de euforia que a todos les permite “tocar el cielo con las manos”, y a los pocos instantes la caída es tan catastrófica que el paisaje se asemeja a tierra arrasada y el humor general entonces se vuelve agresivo e insoportable. Y lo más grave de todo esto es que ningún pueblo en este compendio ahora globalizado puede desenvolverse de este modo, desplazándose permanentemente por las bandas. Nosotros, y me incluyo en el análisis, somos los campeones de la viveza criolla, como así también de la torpeza y la ingenuidad. Lo que ocurre es que somos un pueblo al que aún le falta llegar a la edad de la adolescencia, y hasta ahora sólo nos hemos portado como chicos traviesos. Será por eso que no nos tienen confianza y mucho menos compasión. Entonces, tal vez con razón nos pegan en todo sentido en modo especial por estos días por el lado de las finanzas, que es donde más nos duele ya que vemos a nuestros coterráneos cada vez más empobrecidos.
Felipe Demauro