¿Un país con "buena gente"?
Hace un tiempo me mudé a un departamento con la promesa, por parte de uno de los apoderados del inmueble, de que un cartel luminoso de ocho reflectores perteneciente a una reconocida heladería rosarina sería removido de su lugar, o sea de mi ventana.

Lunes 30 de Junio de 2014

Hace un tiempo me mudé a un departamento con la promesa, por parte de uno de los apoderados del inmueble, de que un cartel luminoso de ocho reflectores perteneciente a una reconocida heladería rosarina sería removido de su lugar, o sea de mi ventana. Viendo que no había indicios de que ese cartel fuera efectivamente retirado del lugar, y no sabiendo qué hacer para encontrar una solución, recurrí a estas personas en este orden, con la esperanza de que me brindaran alguna ayuda, o sea, alguna manera de hacer valer mis derechos como ciudadana amparados en las ordenanzas vigentes sobre publicidad y cartelería: concejal Carlos Comi, concejala Fernanda Gigliani, concejal Alberto Cortés, concejala María Eugenia Schmuck, el funcionario municipal Pablo Seghezzo y el concejal Roy López Molina. Algunos de ellos contestaron, otros lo hicieron a medias y otros ni siquiera se tomaron el tiempo de darme una respuesta, del tipo que fuera. Durante más de un año fui y vine a la Municipalidad de Rosario, recorriendo Obras Particulares, Habilitaciones Comerciales, y Legales. Después de tanto tiempo, el cartel sigue en el mismo lugar. ¿Por qué? Porque a pesar de que la Municipalidad de Rosario finalmente cerró el expediente a mi favor (inspecciones municipales mediante que corroboran mi versión) los comerciantes en cuestión consiguieron un recurso de amparo "provincial" que los resguarda en sus "derechos" ante todos mis reclamos y sobre todo ante todos mis derechos. Derechos que se olvidaron al presentar la firma de otra persona para un permiso que no di, que no me consultaron y que no corroboraron. Lamentablemente yo no tengo ni el poder ni los contactos para llegar a la provincia y conseguir un recurso de amparo. Lamentablemente, alguien "se olvidó" de chequear que la firma presentada para la renovación de la cartelería en cuestión sea la que corresponde. Lamentablemente, el mismo "apoderado" que en su momento dijo hacerse cargo de que retiraran el cartel, presentó su firma y se olvidó de que yo ya sé leer, escribir y firmar; y sobre todo, se olvidó de que yo vivo ahí. Lamentablemente, esta sociedad (o suciedad) tiene derechos para unos pocos, los otros pocos tendremos que asumir que nuestros derechos sólo valen cuando dan marketing. Lamentablemente, esto que pasa, con algo tan insignificante como un cartel, un tema que da vergüenza a propios y ajenos, se traslada a todas las esferas de la sociedad, de nuestra vida cotidiana. Lamentablemente, este es el "país con buena gente" del que se jactan, cuando te venden un helado o cuando se presentan en campaña. Afortunadamente, todos los alquileres tienen fecha de vencimiento. Afortunadamente no soy yo la que dejará el inmueble.

Noelia Ceschini
DNI 26.739.539