Un país quimérico
Los argentinos tenemos predisposición a resaltar lo negativo de las cosas. Así sucede con la campaña legislativa, que sin duda es muy turbia, pero no vemos lo positivo.

Sábado 20 de Junio de 2009

Los argentinos tenemos predisposición a resaltar lo negativo de las cosas. Así sucede con la campaña legislativa, que sin duda es muy turbia, pero no vemos lo positivo. Gracias a ella estamos conociendo a través de la publicidad política en los medios de comunicación un país maravilloso, obras interminables, inversiones inconmensurables, sin inflación, sin pobres, casi sin desempleados y hacedores que fascinan, mientras el resto del mundo no sabe cómo salir de la agobiante crisis económica. Además, falta incorporar todas las promesas que gobernantes y opositores anuncian para el futuro. Es para regodearse. Ya superamos al Primer Mundo, somos superpotencia. Nuestros gobernantes trabajan a full para atender al resto del mundo, que demanda información sobre nuestra fascinante sabiduría. Debería extenderse el mes de junio indefinidamente, para evitar despertarnos y ver que sólo era una hermosa quimera.

Emilio Zuccalá

licart29@yahoo.com.ar