Un oasis en el desierto
León Gieco nos demostró con "Mundo Alas" que cuando uno quiere, se puede. Y cuando dos manos se juntan abiertas, podemos crear, como en las sombras chinas, alas para volar. Escuché en radio: "No importa si pierdes o si ganas, lo importante es no perder las ganas".

Sábado 04 de Julio de 2009

León Gieco nos demostró con "Mundo Alas" que cuando uno quiere, se puede. Y cuando dos manos se juntan abiertas, podemos crear, como en las sombras chinas, alas para volar. Escuché en radio: "No importa si pierdes o si ganas, lo importante es no perder las ganas". Estuvimos en Avellaneda, donde se realizó un certamen de jóvenes con otras capacidades (con vista al Parapanamericanos juvenil de Bogotá). Este es el oasis que vislumbré en el desierto de desidias, oídos sordos e incomprensiones cotidianas. Invito a quienes no conocen sobre discapacidad a ver las capacidades que cada chico con una simple palabra: "voluntad", hace honor a la frase antes mencionada. "Avida" funciona en un club barrial Libertad (Felipe Moré 1150 ), alquilado a pulmón, con entrenadores que sin cobrar a veces un sueldo acorde a su labor no sólo entrenan, los ayudan a cambiarse, los trasladan, los contienen emocionalmente. Niños que por accidentes han tenido que ser amputados, otros con atrofias de nacimiento o por enfermedades, todos con una meta común: ser reconocidos en sus capacidades por una sociedad que a veces los ignora. Los familiares somos una gran familia, aunque no nos conozcamos. En los distintos lugares que vamos dejamos amigos, todos nos comprendemos, nos apoyamos, tenemos un nexo común: un familiar que lucha por superarse. Somos la batería de esas pilas recargables, que a su vez nos infunden la misma energía de amor con que se alimentan. Mi llamado es a quienes buscan una esperanza, una motivación, ejemplos de vida. La pregunta es: ¿si ellos, que no tienen todas las capacidades, "pueden", por qué nosotros no?

Silvia Buonamico

silviabuonamico@yahoo.com.ar