Sábado 29 de Mayo de 2010
Una exposición del Museo de Historia Natural de Nueva York recrea la carrera que, para conquistar el Polo Sur, libraron hace un siglo dos de los expedicionarios más famosos de la historia, Roald Amundsen y Robert Falcon Scott. La muestra es habilitada hoy.
"Es una historia muy famosa por múltiples razones, entre ellas, porque tiene un gran componente de tragedia", explica el comisario de la exposición, Ross MacPhee, quien ha querido mostrar "qué hace la gente cuando se encuentra aislada en ambientes extremos, cómo sobrevive y cómo se mantiene cuerdo", señaló a Europapress.
Así, el museo que Theodore Roosevelt fundó en 1869 en el noroeste de Manhattan, expone "Carrera al fin de la Tierra", que se podrá visitar hasta fines de año.
Allí se repasa la rivalidad que entre 1911 y 1912 se produjo para alcanzar por primera vez el Polo Sur entre las expediciones capitaneadas para el noruego Roald Amundsen y por el británico Robert Falcon Scott.
Ambas expediciones afrontaron todo tipo de retos para realizar una compleja travesía de 2.800 kilómetros, tratar de pasar a la historia como la primera que alcanzó el Polo Sur y, además, poder contarlo.
Su gran reto fue superar la barrera de hielo de Ross, una enorme masa helada de un tamaño aproximado al de Francia que hasta entonces parecía infranqueable.
Estrategias. El grupo británico apostó por superarla por el oeste y el noruego por el este, una opción que resultó más conveniente por las condiciones climáticas y que le dio el triunfo a Amundsen. Los noruegos llegaron al Polo Sur un mes antes que el equipo de Scott, cuyos cinco integrantes perecieron en el camino de regreso.
La exposición intenta mostrar lo que la gente aislada en ambientes extremos, cómo sobrevive y se mantiene cuerdo. "Ambos grupos se expusieron no sólo a las extremas condiciones climáticas de la Antártida (de las más duras del mundo) sino también al riesgo de inanición, al peligro de desorientarse y a los límites de la naturaleza humana", aseguró el responsable de la muestra.
MacPhee añadió que, mientras que Amundsen sólo pretendía ser el primero en llegar al Polo Sur, Scott también tenía el compromiso de realizar investigaciones científicas en el último continente explorado.
"Cuando decidimos hacer la exposición quisimos hacer hincapié en que particularmente el equipo británico estaba muy interesado en hacer ciencia y en estas primeras expediciones a la Antártida hubo grandes descubrimientos en el campo de la geografía", dijo MacPhee.
Así, en la exposición se aprenden detalles sobre el pingüino emperador, endémico de la Antártida y el más grande de su especie. Para buscar comida es capaz de sumergirse más de doscientos metros bajo el agua y aguantar la respiración hasta veinte minutos.
Tres miembros de la expedición de Scott se embarcaron en una expedición de tres semanas, que describieron como "el peor viaje del mundo", para hacerse con algunos de sus huevos.
Este animal se adentra decenas de kilómetros sobre el hielo para participar en un sorprendente ritual de puesta e incubación que requiere la total colaboración del padre debido a las extremas temperaturas.
La exposición, en la que ha colaborado económicamente el Reino Unido, también ahonda en el mundo que hay bajo el hielo de la Antártida, para mostrar con ayuda de un mapa interactivo lo que yace debajo y las corrientes marinas que afectan a la zona.
Fotografías, dibujos, manuscritos y diversos artefactos ayudan a recrear los esfuerzos logísticos que tuvieron que hacer los expedicionarios de primeros del siglo pasado para acometer tal hazaña, desde la preparación el equipo y la comida, hasta las condiciones climatológicas que enfrentaron para conquistar el continente más desconocido.
Además, se pueden observar ropas y herramientas utilizadas por los propios Amundsen y Scott, así como maquetas de tamaño real de los campamentos base de ambas expediciones.
"Comparamos cómo se prepararon los integrantes de ambas expediciones y cómo viajaron, porque hubo cosas que fueron mal en ambos casos y mostramos qué hicieron para corregirlas", detalló MacPhee.