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Un museo contra la trata en el corazón del barrio de Pichincha

La propuesta llegará hoy al Concejo. El retrato de la historia prostibularia local convivirá con testimonios de víctimas de explotación sexual.

Lunes 29 de Julio de 2013

Los documentos del pasado prostibulario rosarino y los testimonios de mujeres víctimas de explotación sexual, la historia de Margarita Verón y la de Sandra Cabrera, las primeras normas municipales de profilaxis y los últimos convenios internacionales contra la trata de mujeres. Todo ese material formará parte del Museo contra la Trata de personas y Violencia de Genero Raquel Liberman, de acuerdo al proyecto que el edil del socialismo auténtico, Alberto Cortés, presentará esta semana en el Concejo Municipal. La institución funcionará en el barrio de Pichincha y será la primera en su tipo, al menos en el país.

La propuesta, holgadamente fundada y documentada, llegará esta semana al Concejo. El museo se define como un espacio "democrático, educativo, social, cultural y de reflexión comunitaria sobre la problemática de la trata de personas y la violencia de género".

Cortés destacó que la entidad no tiene muchos antecedentes. "Según lo que hemos investigado, no hay un museo así en el país ni en Latinoamérica", apuntó.

De acuerdo a la iniciativa, el patrimonio del museo incorporará un archivo digital de documentación municipal, provincial, nacional e internacional en relación a la trata y violencia de género, un banco de legislación y copias de los expedientes de casos paradigmáticos y un archivo testimonial con el relato de víctimas del proxenetismo, de sus familiares y jueces o abogados vinculados a diferentes causas.

Además, sumará un archivo material y arquitectónico que incluirá planos y detalles de las construcciones prostibularias, objetos y elementos propios de la vida prostibularia y recreación de áreas urbanas, "indicando la complejidad de actividades sociales y comerciales que incluía y todo lo que pueda recrear la contradictoria vida de la Chicago argentina", señala la iniciativa.

Como sede del museo se propone un sector de la ex estación Rosario Norte, donde actualmente funciona la Secretaría de Cultura municipal, por ser el primer lugar a donde accedían los contingentes de visitantes a los prostíbulos locales o algún inmueble emblemático en el barrio de Pichincha.

La entidad, que funcionará con presupuesto municipal, estará dirigida por un consejo técnico directivo compuesto por tres profesionales, elegidos por concurso, y tres representantes de trabajadoras sexuales que hayan ejercido y/o ejerzan la prostitución.

De ayer a hoy. Como está planteado, la institución funcionará como un puente entre el pasado prostibulario de la ciudad, el más conocido y difundido turísticamente pero abordado en toda su complejidad, y la realidad más reciente vinculada a la explotación y trata de personas.

Todo eso, haciendo hincapié en la función educativa y social del museo que contará con espacios para la investigación y divulgación sobre estas problemáticas.

Según sostiene el proyecto, "para crear conciencia sobre la vulnerabilidad de las personas sometidas al proxenetismo, las huellas psicológicas que pueden producir en las víctimas y en los consumidores" con el objetivo de "formar personas libres de represiones dispuestas a practicar sexo y obtener placer sin necesidad de violentar a terceros contribuyendo a generar una cultura de igualdad y respeto".

Igualdad. Entre los considerandos de la iniciativa se destaca que, de acuerdo a investigaciones de distintos historiadores, Rosario fue la primera ciudad del país que tomó la cuestión de la prostitución como tema de interés político, reglamentado la prostitución y el funcionamiento de las casas de tolerancia, a partir de 1874, un año antes que en Buenos Aires.

Así, propone, "podría una vez más mostrar que está dispuesta a combatir toda forma de tráfico engañoso o secuestro con fines de explotación sexual de las mismas, creando un espacio cultural de diálogo y reflexión responsable que contribuya en la difusión del padecimiento y violencia de género que han sufrido y sufren las víctimas sometidas a estas prácticas en una sociedad que, sin dudas, tiene claro y brega por la igualdad de las personas en todos los órdenes de la vida".

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