Jueves 19 de Mayo de 2011
Fue el viernes 13 (¡vaya fecha!) que a eso de las 9.15, mientras recorría el Paseo del Caminante, tuve la "sensación" de que la moto roja que se aproximaba con un muchacho conduciéndola y una jovencita como acompañante me harían vivir un mal momento. El revólver que extrajo de su cintura el que manejeba también me provocó la "sensación" de que no me quería vender el arma sino que me apuntaría con ella. También tuve la "sensación" de que volvería a mi casa sin mis pertenencias (dinero, celular, lentes), y así fue. Y fue sensacional la huida, pero no quedé solo en ese lugar. Al subir por la escalerita que comunica dicho paseo con la calle Pago Largo, dos sujetos en un Renault 12 gris me interceptaron para preguntarme si me habían robado, pregunta por demás casual si tenemos en cuenta que desde ese lugar no podían haber visto el desarrollo de mi "sensación". Había un solo policía en el destacamento y, según sus dichos, un solo móvil por bulevar Rondeau que perseguiría a los ladrones por la villa "La Cerámica", como si fuera sabido el destino de los delincuentes. Me dejó con una "sensación" a lleno, a satisfecho. Minutos más tarde, la paz reinante en la comisaría 10ª, donde muy amablemente me atendieron y recibieron la denuncia me tranquilizó y me permitió albergar la "sensación" de que nadie iba a salir en búsqueda de la parejita que, por la frecuencia de su trabajo, estará queriendo cosechar el cariño de los vecinos, o al menos de sus múltiples víctimas. Estimado juez Pazos, como usted, lo que yo en su momento perseguía parecían "sensaciones", pero ahora que las sufrí me pregunto si no serán realidades.
José María Casas,
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