Un mundo de fantasía
Todos los días vemos que en los diarios las noticias son sobre tironeos, pujas y luchas de distintos sectores para tratar de conseguir más agua para su molino. Nadie piensa en el interés general, y sólo prima querer que el Estado se haga cargo...

Martes 30 de Octubre de 2012

Todos los días vemos que en los diarios las noticias son sobre tironeos, pujas y luchas de distintos sectores para tratar de conseguir más agua para su molino. Nadie piensa en el interés general, y sólo prima querer que el Estado se haga cargo de todo, como si fuera un barril sin fondo, o que estuviéramos en algún emirato del que brotan petrodólares como para atender todas las demandas sectoriales. Pasa en todos los niveles, Nación, provincia y municipio. La Nación tejió una compleja madeja de subsidios mientras la situación daba para mantenerlos, pero los gruesos errores cometidos llevaron a que ya no alcance para todo, y al no haber más cajas para manotear, la situación se descomprime con la inflación, el peor de los remedios posibles. Con esto la Nación patea las cosas para adelante, cuando antes o después, los que tenemos unos añitos de experiencia, sabemos cómo termina. Pero esto acentúa los problemas de las provincias y municipios. Estos últimos son agencia de colocaciones, al igual que la Nación, para amigos, parientes y compañeros de partido, con la diferencia de que dependen de ingresos más rígidos y no pueden usar la inflación. Por el contrario, les juega en contra. Al estar todo desindexado, los impuestos y tasas municipales tienen que subir por ley o con la anuencia de los poderes legislativos. Esto implica que las cosas sean cada vez más pesadas de llevar y que se produzcan choques de todo tipo por el tironeo sectorial, que no tiene límites. Un ejemplo de esto es que los estudiantes van a marchar en contra del aumento del boleto. Este es uno de los pocos países del mundo con educación gratuita en todos los niveles. No conformes con eso, los estudiantes quieren que se los transporte y que se les dé de comer gratis también. Quieren que, no importa si están 20 años como estudiantes, siga siendo gratis, y van ya sobre el manejo de las escuelas secundarias y universidades. ¿No será mucho? Los estatales que ya están algo conformes con sus sueldos y su semana laboral de 35 horas, van por que los puestos de trabajo sean hereditarios. Un poquito mucho también, ¿no? Los maestros, independientemente del tiempo que trabajan en el año y por día, se aprovechan del poco control (nulo), y ya hay tres personas por cargo cobrando. Si esto no fuera así y hubiera una sola, como corresponde, tal vez podría esa maestra estar cobrando un 50 por ciento más, y el Estado ahorrarse el otro 150 por ciento que se paga por los excesos. La sensación que deja todo esto es que todos creen que merecen más, y están de acuerdo que los demás merecen más, pero nadie quiere pagarlo. Se puede hablar de generar riqueza y luego distribuir mejor. El Estado nunca genera riqueza. Siempre la despilfarra. La prueba está hoy en todos los estratos de gobierno. Todos quieren conseguir su tajada cada vez más grande, sin importarles de donde venga. Pues, viene de los demás que ponen. Lo contrario sería vivir en un mundo de fantasía.

Ricardo Castellani