Un masivo homenaje a Pinochet fractura a la sociedad chilena
Santiago. — Chile quedó fracturado ayer por el masivo homenaje que preparan para este domingo civiles y ex militares en honor al fallecido dictador Augusto Pinochet, bajo cuyo régimen 35.000...

Jueves 07 de Junio de 2012

Santiago. — Chile quedó fracturado ayer por el masivo homenaje que preparan para este domingo civiles y ex militares en honor al fallecido dictador Augusto Pinochet, bajo cuyo régimen 35.000 personas fueron torturadas, asesinadas o desaparecidas. "Es impresentable", fustigó ante el evento la presidenta de la Agrupación de Detenidos-Desaparecidos (AFDD), Lorena Pizarro, quien subrayó que la iniciativa constituye un acto de impunidad.

El gobierno del presidente Sebastián Piñera, entre cuyas filas hay quienes rechazaron la dictadura y quienes la defendieron, señaló que no es partidario del homenaje, pero que lo "respeta" pues no contraviene la ley. "Teniendo en claro que nosotros no favorecemos ni colaboramos ni menos participamos de este tipo de homenajes, obviamente que en democracia y con nuestra legislación pueden darse", dijo el vocero oficial, Andrés Chadwick.

Demanda. Varios grupos de derechos humanos comenzaron ya una campaña para realizar una protesta frente al Teatro Caupolicán, donde serán rendidos los honores al hombre que rigió Chile entre 1973 y 1990. "Concurriré para expresar mi malestar sobre un acto que no tiene cabida en un país que pretende construir una democracia", dijo el diputado comunista Hugo Gutiérrez. El jurista, junto a agrupaciones de derechos humanos, además presentó una demanda ante la Justicia, para detener el evento aduciendo que implica una tortura para las víctimas y sus familias.

El homenaje constituye un intento de los seguidores de Pinochet por cobrar fuerza y rescatar la figura de su líder. "Más que un presidente (Pinochet) fue un estadista, fue un hombre que la historia lo colocó y él asumió esa responsabilidad", sostuvo el general en retiro Luis Cortés Villa. Los partidarios de Pinochet y su régimen, instaurado después del golpe militar contra el presidente socialista Salvador Allende (1973-1990), por ahora no tienen mayor relevancia política, aunque su caudillo reunió un 40 por ciento de los votos en 1988, en elecciones libres que abrieron el retorno a la democracia.

El hecho, tal vez impensado años atrás, surge en medio de la crisis de representación política que vive Chile, un país asolado desde 2011 por miles de protestas sociales y el bajo apoyo a las elites políticas en encuestas de todo signo.